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Vista del canal de Panamá. (LA PRENSA/AFP/ACP)
La ampliación genera sus temores
Autoridades panameñas dicen que nadie será desplazado, pero comunidades rurales dudan
Will Weisert
EL LIMÓN, Panamá/ AP
Industria celebra

Estados Unidos, el principal usuario del Canal de Panamá, y la industria naviera aplauden la decisión de los panameños de aprobar la expansión de la vía interoceánica, asegurando que disminuirá costos al transporte marítimo y beneficiará al istmo.

Representantes de la comunidad marítima se mostraron entusiasmados en que la ampliación redundará en la disminución de los costos en el negocio del transporte de carga y abrirá la posibilidad de que se abran nuevas rutas gracias a la ampliación, prevista hacia los años 2014 y 2015.

“Es una nueva oportunidad de beneficios para el comercio mundial”, dijo a la AP, Marvin Castillo, director de la Cámara Marítima de Panamá, una organización que aglutina representantes de las grandes navieras como Cosco y Maersk, así como de navieras locales.

“Estamos viendo un futuro próspero para el movimiento de la carga entre los diferentes continentes y países”, enfatizó.

El embajador de Estados Unidos, William Eaton, también ensalzó la aprobación de la ampliación del canal en el referendo del domingo, afirmando que afianzará la importancia y ubicación de Panamá en el ámbito del comercio mundial para el futuro.

“Las embarcaciones más grandes como los post-panamax —que actualmente no caben por las esclusas— tienen una tripulación parecida a los de menor tamaño y además pueden transportar mucho más carga y ahorrar combustible, incluso contribuir a evitar el calentamiento global”, explicó Castillo.

AP

Los resultados

El 76.6 por ciento de los 924,029 panameños que votaron en el referendo, aprobó el plan de ampliación. La abstención alcanzó el 56.7 por ciento, informó el miércoles el Tribunal Electoral. Por su parte, 21.77 por ciento votó en contra.

Se cree que la construcción original del Canal de Panamá inundó al menos 29 aldeas y desplazó a unas 50,000 personas. Pero las autoridades insisten en que el proyecto de modernización de la actualidad, considerado el de más envergadura en los 92 años de historia de la vía marítima, no obligará a nadie a abandonar su vivienda.

Sin embargo, algunos han expresado dudas.

El plan de expansión, que durará ocho años y costará unos 5,250 millones de dólares, tiene como propósito construir tres esclusas más profundas en los lados del Atlántico y del Pacífico, con el propósito de aliviar el congestionamiento de tráfico y permitir que atraviesen el canal buques cargueros, tanqueros y transatlánticos que en la actualidad no pueden atravesarlo debido a sus dimensiones.

El canal en sí es una zona de alta seguridad donde no se permiten habitantes.

Sin embargo, 186,000 personas tienen hogares en islas situadas dentro del área más amplia del canal, y en las márgenes de su cuenca circundante. Se trata de una región de 570,000 hectáreas que incluye los dos lagos excavados para suplir la vía de agua, el Gatún, frente al océano Atlántico, y el Alhajuela, creado por un dique situado más hacia el norte.

El administrador del canal, Alberto Alemán, dice que el agua adicional requerida para la expansión sólo elevará 45 centímetros el agua en las márgenes del lago Gatún, de 415 kilómetros cuadrados. Y esa crecida ocurrirá una sola vez al año, al concluir la temporada de lluvias.

Los buques son alzados y bajados desde el Pacífico y el Atlántico a través de una serie de esclusas que se deslizan entre los océanos en el lago Gatún y en el canal. Pero con cada embarcación que pasa a través de esas esclusas, 208 millones de litros de agua son arrojados al océano.

Un trío de cuencas asegurará que las nuevas esclusas vuelvan a usar un 60 por ciento del agua cada vez que pase un buque, reabasteciendo el canal y asegurando que no haya necesidad de inundar comunidades, afirman las autoridades.

La construcción comenzará en el 2007 y duplicará la capacidad del canal, según la Autoridad del Canal, que administra la vía marítima.

Ni una sola vivienda será afectada, aseguró Alemán.

Pero algunos de los que viven en la zona no se muestran convencidos.

“Nadie está ofreciendo respuestas claras acerca de lo que ocurrirá. ¿Por qué? Porque no están seguros”, dijo José Díaz, de 38 años, que participa en una comisión que ayuda a resolver disputas en El Limón.

La secretaría del Medio Ambiente ha enviado minibuses que sirven como aulas ambulantes para explicar a los residentes que sus viviendas no serán afectadas. Sin embargo, Díaz dice que con este proyecto, analizar todas las implicaciones es difícil.

“El gobierno está pensando en ganar dinero. No en todas las implicaciones”, añadió.

Cuando los números no coinciden

Un estudio realizado por un ex presidente panameño y un ex administrador del Canal de Panamá descalificó por “costoso, inconveniente y falso” el multimillonario plan.

El estudio, titulado Una ampliación innecesaria y riesgosa, fue efectuado por el ex presidente Jorge Illueca (1984) y por el ex administrador del canal, Fernando Manfredo.

Para Illueca la propuesta de construir un tercer juego de esclusas para el canal fue presentada hace ocho meses “sin diseños ni planos finales e integrales de la obra, que la Autoridad del Canal (ACP) promete elaborar y completar en un período que tomará de dos a tres años”.

Los autores del estudio ponen también en duda los costos finales de la obra, de 5,250 millones de dólares, que serán pagados por los usuarios del canal con un incremento anual de los peajes del 3.5 por ciento.

El informe es respaldado por el economista Julio Manduley, el empresario George Richa y el abogado Enrique Illueca, quienes estuvieron vinculados al fallecido general Omar Torrijos, padre del actual mandatario Martín Torrijos.

El Consejo de Asuntos Hemisféricos de EE.UU., estima el costo en 25,000 millones de dólares, mientras que el subsecretario de Defensa estadounidense para el hemisferio occidental, Roger Pardo, calcula que costará entre 16,000 a 25,000 millones de dólares.

(Con reportes adicionales de AFP).

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