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Para muestra un botón
Julio C. Saborío A.
El autor es abogado especialista en Derechos Humanos

Muchas veces se cree de forma errónea que hay una especie de línea divisoria imaginaria entre el aborto y la maternidad, pero la verdad es que la mujer que ha quedado embarazada ya no puede evitar ser madre, aunque este embarazo sea interrumpido de la forma que fuere. Si mata a un bebé se convierte en la madre de un niño muerto.

La polémica sobre el aborto me ha motivado a presentar algunas reflexiones que no son originales mías, sino que diversos estudiosos del tema han planteado en diferentes foros y documentos de circulación pública. Estas son:

1.- El aborto y los derechos humanos: Los redactores de la Convención Americana sobre Derechos Humanos fueron muy sabios al establecer la obligación de proteger la vida humana desde su concepción. Así lo establece el artículo dirigido a la protección del derecho a la vida, es por tanto, esta disposición un motivo relevante para trabajar por la tutela efectiva del derecho a la vida de cada ser humano desde su concepción hasta su muerte.

Para ello, conviene aclarar que el aborto no es más que la eliminación de un ser humano en cierto estadio de su crecimiento. Por tanto, implica la aceptación del asesinato de un ser humano en el vientre materno. Sin embargo, para muchos pareciera que hay una gran diferencia entre el aborto y el infanticidio, la cual se reduce al tiempo que dura el parto. Si una madre mata a su hijo justo después del nacimiento, cometería un asesinato e iría a parar a la cárcel. Si lo mata media hora antes, el asesinato sería lícito.

El derecho a la vida se posee desde el momento de la concepción, la diferencia radica en que en esos momentos el sujeto no puede reivindicarlos, sino hasta después de nacido y cuando se tienen plena conciencia y madurez, por lo que es responsabilidad de los mayores respetar el derecho a la vida de quien no puede hablar.

2.- El aborto y la maternidad: Muchas veces se cree de forma errónea que hay una especie de línea divisoria imaginaria entre el aborto y la maternidad, pero la verdad es que la mujer que ha quedado embarazada ya no puede evitar ser madre, aunque este embarazo sea interrumpido de la forma que fuere. El aborto no remite a la mujer al pasado, no la traslada en el tiempo a momentos antes de quedar embarazada, sino que marca una situación muy clara: mata a un bebé, y convierte a la mujer en madre de un niño muerto, destruyendo de esa forma la opción de convertirla en madre de un niño vivo.

3.- El aborto y sus víctimas: El aborto ha querido ser presentado como la solución a un problema tedioso, sin analizar el tema de forma integral, y es en ese sentido que debemos recurrir a científicos expertos del tema y a las estadísticas existentes. Ellas revelan que en el aborto hay dos víctimas: el bebé y su madre.

Desde un punto de vista inmediato, el aborto es la solución a un problema: la madre no necesitará cuidar a su hijo porque está muerto, pero como contrapartida están los riesgos que ella corre: dolor intenso, perforación del útero, excesivo sangrado, infecciones, partes del bebé dejadas adentro, coma, daño de órganos, muerte. Riesgos posteriores son la imposibilidad de quedar embarazada posteriormente, pérdidas de bebés, partos prematuros, enfermedad de la inflamación de la pelvis, histerectomía, cáncer de pecho, etc.

A estas consecuencias físicas, estudios sobre el tema han mostrado que paralelamente aparecen consecuencias sicológicas, como sentimiento de culpa, deseos de quedar nuevamente embarazada, depresión, tristeza, rabia, baja autoestima, pesadillas, etc. Probablemente, algunos dirán que son resultados de las influencias retrógradas que aún existen en nuestra sociedad. A ellos les recomiendo que revisen en textos de medicina el tema conocido como Post Abortion Sindrome. Sin lugar a duda la protagonista de esta feliz noticia no estará jamás en estas cifras.

De todo lo anterior, quiero presentar la siguiente conclusión: retirándole al tema cualquier connotación religiosa, es que todo ser humano tiene derecho a la vida, independientemente de su edad, raza, religión, nacionalidad, etc. (así lo proclaman los instrumentos internacionales relativos a los derechos humanos) cuando se desean hacer diferencias para tratar de justificar la eliminación de un bebé por nacer, se está convirtiendo el derecho a la vida en un asunto arbitrario, porque una persona o un grupo de personas se están atribuyendo el poder de decidir quién tiene derecho a la vida y quién no.

He conversado sobre esta información con algunas personas y para no darme la razón concluyen la plática expresando que cada caso debe ser analizado, por lo que termino con un refrán popular: “para muestra un botón”.

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