Las estrategias para combatir el hambre han sido un total fracaso en los últimos gobiernos en Nicaragua, expresó Eduardo Vallecillo, miembro del Grupo de Interés de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional (GISSAN).
Vallecillo basa su hipótesis en que las políticas de los gobernantes han estado dirigidas a la promoción del sector agroexportador, excluyendo de manera significativa a los medianos y pequeños agricultores, principales productores de alimentos del país.
Este estilo de mercado que prevalecerá aún más con los tratados de libre comercio, según Vallecillo, se caracteriza por no promover la economía familiar, el escaso financiamiento o la inexistencia de créditos a los campesinos.
El GISSAN estima que si hay un impulso orientado al pequeño agricultor, con facilidades para ofertar sus productos —principalmente a nivel nacional—, el índice de subnutrición del país sería menor al 27 por ciento actual.
¿GIRO EQUIVOCADO?
Como ejemplo de una de las acciones equivocadas para tratar de acabar con la desnutrición en el país, mencionó la llamada Alianza para Combatir el Hambre.
Una de las principales acciones que impulsa la Alianza contra el Hambre es la creación de los huertos escolares a nivel nacional. Hasta la fecha se registran 50 huertos y unos 18,000 niños favorecidos por lo cosechado, principalmente hortalizas.
“Nos preocupa esta estrategia porque está girando hacia la empresa privada y no trata de involucrar al Estado, a la sociedad civil nos deja fuera y únicamente se dedican a regalar o hacer cositas, no es una respuesta integral para nosotros”, dijo Vallecillo.
El representante de GISSAN ofreció estas declaraciones durante el encuentro de la Red Centroamericana por la Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional (Redcassan), celebrado esta semana en Managua.
MILLONES CON HAMBRE
Lo ocurrido en Nicaragua con respecto al tema del hambre es similar a la situación de Guatemala, dijo Daniel Pascual, coordinador de la Unidad Campesina.
La población total de guatemaltecos es de 13 millones. El 45 por ciento de los niños menores de cinco años presenta un estado de desnutrición crónica. Y tres millones están en extrema pobreza.
Pascual informó que en su país existe una Ley de Seguridad alimentaria, pero ésta no es respetada por los gobernantes de turno.
“El hambre tiene sus raíces en la implantación de modelos de agroexportación, de monocultivos y exportación de materia prima, no hay políticas gubernamentales beneficiosas”, dijo Pascual.
La Red Centroamericana por la Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional (Redcassan) anunció que en los próximos días publicará una propuesta “seria” que conlleve a disminuir la desnutrición en Centroamérica.