El próximo 23 de octubre, un centenar de ex trabajadores de la caña, originarios de Chichigalpa, cumplirá dos meses de estar a la intemperie en las cercanías del sector de la Asamblea Nacional.
Todos ellos, que representan a más de 700 personas, permanecen en Managua para demandar una indemnización, tras haberse enfermado de insuficiencia renal crónica.
Los afectados aseguran que la enfermedad fue provocada por los efectos de los químicos y la contaminación en el trabajo de corte de caña, en ingenios de occidente, explicó Juan Salgado, uno de los líderes de los reclamantes.
Una de las empresas acusadas es Nicaragua Sugar State, propietaria del Ingenio San Antonio.
De acuerdo a los mismos enfermos, existen al menos 700 personas que padecen insuficiencia renal crónica, producto de la contaminación en el trabajo de los ingenios.
PLANTÓN INDEFINIDO
Ana Julia Rodríguez, de 45 años, dejó a sus doce hijos en Chichigalpa para viajar hacia Managua, y quedarse “hasta que nos cumplan con nuestro derecho, hasta que nos respondan”, expresó.
Rodríguez no trabajó en el corte de caña, sin embargo hace un año su esposo falleció por los devastadores efectos de la insuficiencia renal crónica. Ella no ha recibido ninguna pensión, ni ningún otro apoyo económico desde entonces.
Salgado aseguró que la próxima semana otro centenar de personas afectadas se unirá al plantón.
Mientras los afectados permanecen apostados en el sector del parlamento, y se alistan para la tercera marcha hacia el edificio Pellas, sus representantes legales preparan una demanda en la vía civil, en demanda de indemnizaciones.
Azarías Chávez, representante jurídico de los enfermos, explicó que el documento legal estará listo en cualquier momento, sin embargo “estamos tratando de llegar a algún acuerdo extraoficial con la parte acusada”, dijo.
“Los afectados quieren agotar hasta el último momento las posibilidades de una negociación, pero desde febrero hemos estado enviando comunicación y aún no responden”, agregó.
La demanda de los enfermos inició desde hace más de tres años, cuando las muertes provocadas por la insuficiencia renal crónica aumentaron.
De acuerdo a los afectados, que formaron la Asociación Chichigalpa Por la Vida, ya hay más de dos mil muertes a consecuencia de la contaminación en el trabajo de los ingenios azucareros.