Monseñor Ángel San Casimiro, Obispo de Ciudad Quesada y conocido como “El Santo de los Nicas”, por su amplia labor a favor de los derechos humanos de los inmigrantes en la zona norte de este país, recibió un reconocimiento de parte del Gobierno de Nicaragua.
A través del canciller Norman Caldera, San Casimiro recibió la Orden Rubén Darío en grado de Gran Oficial, por respaldar durante más de diez años junto a un bondadoso equipo humano de la Pastoral Social de Ciudad Quesada a miles de nicaragüenses que han llegado a Costa Rica en busca de mejores oportunidades de empleo.
La condecoración se realizó en la nueva sede de la Embajada de Nicaragua, ubicada al sureste de la capital, ante la presencia de decenas de diplomáticos y el Nuncio Apostólico de Costa Rica, Oswaldo Padilla.
“Quiero recibir (este reconocimiento) no a nombre propio, porque no me lo merezco. Quiero recibir esta distinción porque veo cómo la Iglesia en mi persona sigue el camino más correcto”, dijo San Casimiro luego de ser condecorado.
El sacerdote, de origen español, está a cargo de la Diócesis de Ciudad Quesada, desde el 25 de julio de 1995, cuando se creó.
La Pastoral Social, que la mayor parte de este tiempo fue dirigida por Ricardo Rodríguez, ha realizado una labor de acompañamiento a la población migrante, sobre todo nicaragüense, dándole apoyo en procesos de documentación, información y capacitación en sensibilización, promoción de derechos humanos y asesoría migratoria.
En algunos casos les brindan ayuda económica para la compra de alimentos y medicinas, aunque la Pastoral ha aclarado que no pretende caer en el asistencialismo.
“¿Por qué salen ellos de su país? Lo que intentamos es hacer un discernimiento, porque ellos son los pobres entre los pobres, que han dejado su Patria y familia buscando encontrar corazones que los acojan”, comentó San Casimiro.
“Cuando tomamos esta opción de apoyarlos, en la zona norte y en Costa Rica había gran dosis de xenofobia contra el nicaragüense. A nosotros nos costó mucho sensibilizar a la gente y hasta nos ganamos insultos. Hoy, aunque sigue habiendo explotación, xenofobia y abuso contra el nicaragüense, ellos tienen un mejor acceso a servicios sociales. Se ha logrado avanzar en la reivindicación laboral del nicaragüense”, agregó.
San Casimiro también alzó la voz en contra de la aprobación de una ley migratoria represiva que castiga a los extranjeros ilegales y que se encuentra en vigencia desde agosto anterior.