BOGOTÁ. - El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, responsabilizó hoy a las FARC del atentado con coche-bomba ejecutado el jueves en un destacamento militar de Bogotá y canceló las gestiones para la liberación de los secuestrados por esa guerrilla.
El mandatario, en un enérgico discurso ante militares en la Escuela Superior de Guerra, donde se perpetró el atentado, manifestó que el atentado fue ordenado por uno de los jefes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), a quien calificó de "cobarde".
Por ello anunció la suspensión de la autorización que había dado para que delegados del Gobierno y de las FARC se reunieran a gestionar el canje de los 59 políticos, soldados y policías secuestrados por ese grupo, por medio millar de rebeldes presos en las cárceles.
"El único camino que queda es el rescate militar y policial de los secuestrados", dijo el mandatario.
Uribe pidió a las Fuerzas Militares perseguir a los líderes del movimiento rebelde y subrayó que "el Gobierno no buscará acuerdo humanitario alguno con las FARC".
El gobernante solicitó a los países que colaboran en las gestiones de paz, entre ellos España y Francia, "que el apoyo que nos den sea apoyo militar, apoyo de inteligencia, para poder avanzar en la operación militar para liberar a los secuestrados".
SUSPENDE LABORES
El atentado del jueves se registró en el principal distrito de dependencias y escuelas militares de Bogotá y causó heridas a 23 personas y destrozos materiales en los edificios de la Universidad Militar y la escuela de formación de altos oficiales.
El jefe del Estado reveló el jueves en la noche que las autoridades descubrieron un mensaje enviado a Jorge Briceño, alias "Mono Jojoy", jefe militar de las FARC, por el terrorista urbano que ejecutó del atentado.
También calificó de "terrorista fantoche y vedette de medios" al portavoz habitual de las FARC, Luis Edgar Devia, conocido como "Raúl Reyes".
Las FARC tienen su poder a decenas de policías, soldados, un ex ministro, un ex gobernador, doce ex diputados regionales, seis ex parlamentarios, tres contratistas estadounidenses y la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.
Uribe dijo que "mientras persistan estas acciones terroristas", quedan suspendidas las labores en busca de desmilitarizar la zona del departamento del Valle del Cauca exigida desde hace cuatro años por las FARC para el llamado canje humanitario, que hace dos semanas había alcanzado grandes avances.
"No vamos a permitir que nuestra buena voluntad para el acuerdo humanitario siga siendo objeto de la farsa de las FARC, que trafica con el dolor de los familiares de los secuestrados en busca de una zona de despeje paras recuperar su capacidad terrorista", expresó.
El presidente colombiano agregó que su Gobierno no va "a caer en la trampa. Sabemos muy bien lo que ellos hacen" e "interpretan nuestra generosidad como debilidad".
PROMESAS
El presidente prometió detener "a los milicianos que las FARC ha infiltrado en los cascos urbanos de Pradera y Florida", los municipios que esa guerrilla exige desmilitarizar.
También se refirió a los problemas que ocasiona la situación colombiana a los países vecinos y subrayó: "cuando pedimos el apoyo de los países vecinos y hermanos, es porque no queremos los carros bomba que maltratan a Bogotá, llegaran a maltratar a Caracas, o a Quito o a Brasilia o Lima o a Ciudad de Panamá".
"Es porque no queremos que sufran la tragedia que en algún momento sufrió la democracia colombiana", puntualizó.
El presidente también se refirió a varios escándalos recientes ocurridos entro de las Fuerzas militares y afirmó que se pretende "minar a la fuerza pública".
Expresó su preocupación porque hay sectores interesados en que fracase la red de informantes y de pago de recompensas que estableció el Gobierno hace cuatro años.
Uribe también ordenó contener los excesos de los paramilitares de derecha desmovilizados durante el proceso de paz que comenzó en el 2003 con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).