Era evidente que los más de dos mil asistentes a la primera Serie Cultural, desarrollada por el Instituto Nicaragüense de Turismo en Hollywood, Florida, eran nicaragüenses. Se notó cuando antes de comenzar el evento, alguien grito: “Viva Diriamba”. La respuesta no se hizo esperar y otro respondió: “Viva Masaya”. Y así fueron sonando los diferentes lugares de procedencia de los presentes.
El aire que se respiraba en el Hard Rock Live olía a pinol, a gallo pinto, a chancho con yuca, a vigorón y hasta a nacatamales. Olía así porque esos nombres de alimentos fueron mencionados por los presentes al referirse a los sitios en Nicaragua de donde son típicos cada uno de ellos.
Fue una buena oportunidad para reunir a más de dos mil nicaragüenses radicados en Miami y Hollywood, ambas ciudades del Estado de la Florida. Todos llegaron ansiosos de revivir su tradición, de revivir su cultura. Llegaron y estaban deseosos de ver en escena al Ballet Folclórico de Nicaragua, de Ronald Abud Vivas, con su repertorio de bailes tradicionales, incluyendo El Güegüense, basado en la comedia bailete de la época colonial que hace un año fue nombrada por la Unesco como Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.
De acuerdo con el programa, los primeros artistas en pisar el escenario fueron los miembros de un grupo de bailarines de la tribu Seminole de la Florida, interpretando una serie de bailes acompañados por gritos que clamaban por lluvia, por buenas cosechas y hasta para que sus hijos aprendiesen a ejercer el oficio tradicional de la pesca.
Luego se dio la participación del flautista Micki Free, un nativo americano que tiene en su haber un premio Grammy y cuatro veces ganador del premio a la música nativa americana. Ataviado como un pavo, interpretó diversas melodías con diferentes tipos de flautas, cautivó de inmediato la atención del público, logrando calurosos aplausos.
Al fin llegó el momento esperado. Al haber casi un 80 por ciento de nicaragüenses entre el público, una fuerte algarabía y un escenario lleno de luces multicolores y de humo artificial recibió a los miembros del Ballet Folclórico de Nicaragua, quienes fueron interpretando la danza del Toro Huaco, Aquella Indita, Palomita Guasiruca, El Baile de los Aparecidos, Zapateados y poleas norteñas, El Caraceno, La Danza del Mestizaje, La Danza de los Zompopos, Palo Encintado (palo de mayo), entre una serie de danzas, hasta llegar al esperado El Güegüense, La Mora Limpia y La Gigantona y El Enano Cabezón.
CALOR PINOLERO
Entre baile y baile la euforia iba en ascenso. Un grupo de niñas y mujeres tomaron una Bandera de Nicaragua y se acercaron a la tarima queriendo que todos los presentes se enteraran de su nacionalidad. “Estamos orgullosos de ser nicas”, decían.
En la primera fila, María Nelly Rivas, presidenta ejecutiva del Intur, aplaudía y se movía al ritmo de los sones nicas. Junto a ella se encontraba José Velásquez Escobar, Cónsul General de Nicaragua en Miami, quien tampoco dudó en seguir con leves movimientos el ritmo de las marimbas y de la danza del palo de mayo.
Al final del evento, la gente del público que portaba la Bandera de Nicaragua se la entregó a Ronald Abud Vivas, quien había salido al escenario para despedir la participación de su grupo. Además, subieron la presidenta ejecutiva del Intur y el Cónsul General de Nicaragua, teniendo como respaldo a los integrantes del grupo, quienes dieron por terminada la primera presentación de la primera Serie Cultural que el Intur realiza en Estados Unidos, específicamente en la Florida y Washington, con el objetivo de promover a Nicaragua como destino turístico entre los estadounidenses.
En Washington, el Ballet Folclórico de Nicaragua, acompañado por la Rondalla de Marimbas Nicaragua Mía, realizará dos presentaciones.
El astro nicaragüense de beisbol de grandes ligas, Denis Martínez, quien llegó a disfrutar del espectáculo, expresó que “este es un primer impulso, hay que seguir apoyando y desarrollando actividades como éstas para que Nicaragua cada vez atraiga más turistas extranjeros”.