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Salvemos la democracia
Violeta Reyes de Padilla
La autora es miembro de Animu

La democracia, como doctrina política, es favorable y promociona la participación del pueblo en los gobiernos. Es hasta el momento la mejor forma para gobernar en libertad a las naciones. La democracia tiene su origen en la forma que ejercieron los gobiernos de las ciudades-estados griegos de que nos habla la historia.

Las principales bases del Estado democrático son: la soberanía de los pueblos, la igualdad ante la ley, los derechos y deberes políticos, la libertad individual y colectiva que se concreta en los derechos de asociación, expresión, reunión y de prensa. La democracia, en diferentes épocas, ha recibido grandes aportes de personajes intelectuales y líderes políticos que han enriquecido grandemente, pasando por la democracia representativa hasta llegar a la llamada democracia “liberal”, la cual, al caer el comunismo en la Europa del Este, favoreció su divulgación total.

A mediados del siglo XX recién pasado aparecieron en Europa dos tipos o formas de gobiernos totalitarios, enarbolando doctrinas brutales: el fascismo y el comunismo que son completamente “deshumanizantes”. Fueron regímenes que abusivamente intervinieron en todos los órdenes de la vida de sus pueblos (URSS y Alemania). Concentraron sus poderes en manos de un partido controlando el poder por la fuerza bruta, cometiendo toda clase de crímenes; implantando el reino del “terror”. Así, una situación de “esclavo” al servicio del mismo Estado despótico e insensible. El Estado domina y controla hasta el último movimiento de su pueblo oprimido y sin esperanza de que alguien lo defienda. En esos regímenes de oprobio no existe la justicia ya que las personas pierden todos sus derechos: la vida, la libertad de pensamiento, de culto, de opinión… Stalin mató a unos 10 millones de campesinos que no quisieron someterse. Adolfo Hitler asesinó a más de 6 millones de judíos en las cámaras de gas. Esto los convirtió en los dos mayores genocidas del mundo, de todos los tiempos. No olvidemos los 55 millones de muertos causados por la Segunda Guerra Mundial provocada por estos dos “monstruos”, abortos de la naturaleza.

En Cuba gobierna el dictador marxista-leninista, Fidel Castro, quien ha conculcado los derechos humanos y la pobreza; ha llegado a extremos graves. La vida se ha hecho insoportable y miles de cubanos, exponiendo sus vidas, se han ido al exilio. Los que se quedaron, porque no han podido salir y disienten del régimen dictatorial, son perseguidos, capturados y sometidos a torturas en las cárceles oprobiosas del país. Políticos marxistas amigos de Fidel Castro quieren emularlo (Hugo Chávez en Venezuela), tratando de ganarse a líderes y gobiernos marxistas americanos, dándoles ayuda económica y otras con el exclusivo objeto de ganárselo para su círculo político, alianza o bloque de la misma izquierda internacional.

En Nicaragua tenemos la dura y triste experiencia de lo que es una dictadura comunista que nos subyugó y explotó durante 11 años. Esto significó para muchos el exilio obligado y los que nos quedamos aquí fuimos vigilados, amenazados y reducidos a una gran pobreza, viviendo con las mayores limitaciones alimenticias. La comida, antes abundante, escasamente se conseguía y la mayor parte de la producción del país era enviada al exterior como pago por la “solidaridad” de países comunistas como Cuba.

Hay otros partidos de izquierda procedentes del mismo tronco. Por lo tanto, estemos alertas; no nos dejemos engañar por sujetos “labiosos” que tratan de convencer a los incautos, con la “palabra que pudiera ser el tirano de los pueblos” (Gorgias, filósofo retórico sofista griego, 487-380 a.d.C) La “palabra” en boca de hábiles “demagogos” resulta “peligrosa”, pues convence, enardece, subleva a los pueblos y los conduce a la revolución armada o guerras intestinas. Germinan el odio, el falso heroísmo y las más bajas pasiones que envilecen el alma. Palabras perversas como la calumnia resultan mortales y, con promesas falsas, engañan y esclavizan a los pueblos débiles.

Los nicaragüenses somos vivos e inteligentes… no nos dejaremos convencer por sujetos que vienen con ideologías obsoletas que más bien alienan a la persona humana coartando su libertad. En estos días no encontramos ante una gran encrucijada o dilema político. Actuemos inteligentemente, revisemos el pasado histórico, hagamos un análisis sereno y consecuente. Estamos obligados a no repetir el pasado. En nuestras manos está el destino de la nación. “Alea jacta est”.

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