Hace seis años, en septiembre de 2000, las naciones del planeta —incluida Nicaragua—, suscribieron el primer gran acuerdo mundial del siglo XXI: la Declaración del Milenio, un histórico documento de responsabilidad global en el que los jefes de Estado y gobierno reafirmaron su adhesión a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, promulgada 55 años atrás, inspirada en proteger a las nuevas generaciones del flagelo de la guerra, en los derechos humanos, en el respeto al derecho internacional y en la promoción de la libertad y el progreso social.
De esa declaración se originaron los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio, expresión sintética del irrenunciable anhelo de concretar un mundo sin pobreza y sin hambre, poblado de ciudadanos y ciudadanas en igualdad de oportunidades, con acceso a servicios cualificados de educación y salud, con un medio ambiente sostenible y una organización internacional sólida, capaz de promover el desarrollo de todas las naciones, grandes y pequeñas.
La Asamblea General de las Naciones Unidas hizo en septiembre del año pasado su primera evaluación sobre los avances hacia la consecución universal de los 8 objetivos, sus 18 metas y 48 indicadores. El documento final de la Cumbre Mundial 2005 manifiesta una profunda preocupación por la aplicación lenta y desigual de los objetivos convenidos. En el 2010 será el segundo momento de análisis, y en el 2015 se acabará el tiempo, la cumbre definitiva determinará cuántos y qué países lograron los objetivos, así como cuántos y cuáles obviaron conquistarlos.
Lo anterior es un tema que hemos conversado profundamente con los candidatos nicaragüenses que se están disputando el liderazgo gubernamental para el período 2007-2011. En compañía de mis colegas representantes de las agencias del Sistema de las Naciones Unidas acreditadas en Nicaragua: UNFPA, OPS, Unicef, UNESCO, PMA, FAO y PNUD, le expresamos a los aspirantes presidenciales del partido AC, y de las alianzas MRS, PLC, FSLN y ALN, la importancia y trascendencia de cumplir con los objetivos del milenio. Lo cierto es que uno ganará las elecciones el 5 de noviembre, y si el proceso es limpio y transparente —lo cual no pongo en duda—, gozará de una legitimidad internacional favorable para atraer el indispensable apoyo que la comunidad cooperante está presta a brindar.
Al próximo Jefe de Estado y Gobierno le corresponderá, en septiembre de 2010, subir al podio de la Asamblea General de la ONU para exponer la situación de Nicaragua frente al desafío de los objetivos del milenio. Y la realidad no es del todo promisoria. Si bien es cierto, Nicaragua ha avanzado en crear condiciones que le están permitiendo crecer económicamente, igualmente es cierto que los indicadores sociales siguen siendo de los más bajos de América Latina.
Por eso es que los objetivos del milenio deben ser parte esencial de la agenda económica y social del nuevo gobierno. No basta con que la economía crezca, lo importante es que crezca lo suficiente y con equidad. Tampoco basta con tener un sistema electoral aceptable, lo esencial es tener un sistema democrático que aporte sustantivamente al desarrollo, en todos los sentidos: político, económico, social y cultural. A eso apuntan los objetivos del milenio. Estamos de acuerdo en que la pobreza es un fenómeno complicado, difícil de erradicar, no obstante, es necesario darle coherencia a las políticas públicas, de lo contrario llegaremos al 2010 o al 2015 lamentándonos.
Cuando nos reunimos con los candidatos presidenciales les expresamos que el próximo período de gobierno será crucial para construir una plataforma que permita progresar con mayor velocidad en el camino hacia los objetivos del milenio, y no pensamos solamente en el Poder Ejecutivo, el papel que jugará la oposición política en la Asamblea Nacional será decisivo, el parlamento deberá ser colaborador y proactivo. No hay otra manera de avanzar.
Ahora que la campaña electoral ha entrado a su etapa final, estaremos ansiosos de conocer propuestas de gobierno con compromisos claros de los candidatos respecto a los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Nosotros, en el Sistema de las Naciones Unidas mantenemos nuestra oferta de trabajo conjunto para que Nicaragua pueda llegar al 2015, informando al mundo que logró mejorar sustantivamente el nivel de vida de la población.