Vercingétorix
En el año 50 AdC, Vercingétorix, el gran jefe de los galos, rindió su espada ante el romano Julio César. En reconocimiento a su coraje y valentía, Julio César le perdonó la vida y lo llevó cautivo a Roma hasta que, cinco años más tarde, necesitado de un golpe de imagen que le diera popularidad, organizó un desfile por la ciudad que culminó con la decapitación de su aguerrido enemigo ante una enardecida muchedumbre.
Remedo
Más de dos mil años después, en una ciudad lejos de Roma, Daniel Ortega organiza su golpe de imagen. Promete sacrificar en plaza pública a Unión Fenosa, para deleite de la muchedumbre que cada día maldice a la transnacional española que nos amarga la vida, como hace tanto tiempo lo hacían los romanos con Vercingétorix. Y ya se imagina Ortega, vestido con capa azul y blanca en su caballo de raza, desfilando por la Avenida Bolívar, halando a Fenosa maniatada y humillada, para ser decapitada en la plaza La Fe. Y pide a los otros candidatos, que si de verdad quieren darle circo al pueblo, que se comprometan a hacer también lo que él ideó en remedo a Julio César, como si Managua fuera Roma y el mundo no hubiera cambiado en los últimos 2,000 años.
Circo electoral
El “Proyecto petróleo” del Frente Sandinista naufragó en medio de la politiquería en la que nadaba. Es cierto que hubo zancadillas y mala sangre de parte del Gobierno y adversarios políticos, pero el principal responsable del naufragio es el propio FSLN que desde un inicio usó la promesa del petróleo venezolano como una maniobra electoral para conseguir votos en tiempos de crisis de transporte y energía. ¿Con qué autoridad se quejará el alcalde Dionisio Marenco de la contaminación política que echó a perder el petróleo si él fue quien hizo de una solución energética un circo electoral?
Parásitos
El actual sistema judicial es el parásito que enferma al país, le chupa sus recursos e impide que quienes quieran ayudarle lo hagan mientras no esté “desparasitado”. Ayer mismo la Unión Europea condicionaba la entrega de 17 millones de euros a la aprobación de un reglamento para que los jueces sean elegidos mediante concurso público y no en repartideras políticas. ¿Acaso es mucho pedir?
Conveniencias
Tiene que llegar un momento en que las instituciones dejen de funcionar por conveniencias partidarias. Por ejemplo, la Fiscalía manda a investigar las masacres a los miskitos en la Costa Atlántica, y pareciera que está cumpliendo su trabajo, pero esta misma Fiscalía se niega a notificar a la Asamblea Nacional que el señor José Antonio Flores Lovo, suegro de Arnoldo Alemán, tiene orden de prisión en Panamá y no debería estar asumiendo un curul en ese poder del Estado. Ahí no conviene el asunto.
Depende
Imaginemos que fuera al revés. Que el muerto hubiese sido un diputado del PLC y el suplente un simpatizante de la ALN con cuentas pendientes con la justicia de otro país. Tendríamos a la Fiscalía desde la siete de la mañana esperando en la puerta de la Asamblea Nacional con el expediente en la mano, y a los mismos que hoy no ven algún impedimento, vociferando: ¡Cómo es posible que un delincuente con orden de prisión ocupe un curul de diputado! “Depende. ¿De qué depende? De según como se mire, todo depende…”