Entre Jinotega y Madriz se contabilizan más de 75 mil indígenas, a quienes se les han estado violando sus derechos, según una investigación realizada en San Lucas, Cusmapa, Telpaneca, Jinotega y Totogalpa.
La investigación hecha por la especialista en pueblos indígenas, Ligia Gutiérrez, tuvo una duración de seis años, y demuestra que a estas comunidades indígenas “se les ha estado desalojando de sus propias tierras, se les explotan sus recursos naturales, no se les reconoce su forma de organización y se les restringe en la aplicación de sus propias leyes”.
Gutiérrez, quien dictó una conferencia ante estudiantes de Antropología Social, de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, en Managua, explicó que existe una gran necesidad de que los pueblos indígenas sean reconocidos como entidades de derecho público, tal como funcionan las alcaldías del país.
Según la investigación, los cinco pueblos indígenas investigados tienen como propiedad 97,240 manzanas en el norte y centro del país. Sin embargo, no todas estas tierras se encuentran en poder de los indígenas.
La especialista explicó que un gran porcentaje de las tierras indígenas están en manos de cafetaleros que anualmente pagan poco más de diez córdobas por cada manzana de tierra ocupada. Esto ha provocado que las oficinas de los gobiernos indígenas tengan ingresos anuales de entre 500 y cuatro mil córdobas. “Los corren de sus propias tierras, no les pagan los impuestos por el arrendamiento de las tierras y ni siquiera reciben ningún porcentaje económico de parte del Gobierno central, que sí deberían recibir”, criticó.