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El padre de Kerar Sadiq, de 3 años, se siente impotente ante la muerte de su hijo de 3 años. Kerar fue alcanzado por una bala en un tiroteo ocurrido frente a su casa en la aldea de Khan Bani Saad, cerca de la ciudad de Baquba. ( LA PRENSA/AP/Mohammed Annan)
Han muerto 655 mil iraquíes
Así lo afirma estudio de médicos de la John Hopkins; Bush discrepa
PARÍS/AFP
EE.UU. mantendrá la misma fuerza hasta 2010

El ejército estadounidense mantendrá su nivel actual de fuerzas en Irak hasta el 2010, dijo el miércoles un general, una fecha más tardía que la mencionada hasta ahora por el presidente George W. Bush o el Pentágono.

El jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Peter J. Schoomaker, aclaró que el nivel de fuerzas podría ser ajustado a las condiciones imperantes en Irak.

Agregó que es más fácil retener a las fuerzas listas para ser enviadas a esa nación árabe que preparar y despachar a último momento las unidades necesarias.

“No se trata de un pronóstico de que las cosas van peor o mejor”, dijo Schoomaker a los periodistas. “Lo que intento es tener balas suficientes en el cargador y de poder seguir disparando mientras quieran que siga disparando”.

Pese a ello, sus comentarios fueron el último reconocimiento por parte del Pentágono de que no habrá un repliegue significativo de fuerzas en Irak a corto plazo.

Estados Unidos tiene ahora 141,000 soldados en Irak, incluyendo 120,000 del Ejército. Esos soldados están divididos en 15 brigadas del ejército listas para el combate más otras de apoyo.

Los comentarios de Schoomaker tuvieron lugar a menos de cuatro semanas de las elecciones legislativas, en las que la guerra de Irak y la política del presidente son los tópicos más vigentes.

AP

Bush: “No creíble”

Bush declaró ayer por su lado en una rueda de prensa en la Casa Blanca, que no lo considera “un informe creíble, como tampoco lo creen el general (George) Casey (comandante de las fuerzas multinacionales en Irak) y los funcionarios iraquíes”. “Esta cifra, sin relación con la realidad, es exagerada”, declaró el portavoz del gobierno, Ali Debbagh. “Es una cifra que desafía la realidad más evidente”.

Unos 655,000 civiles iraquíes (un 2.5 por ciento de la población de Irak) han muerto desde la invasión estadounidense de su país en marzo de 2003, según un estudio independiente realizado por expertos norteamericanos y de la Universidad de Bagdad, que fue calificado de “exagerado” por el gobierno iraquí y el presidente norteamericano, George W. Bush.

Un equipo dirigido por Gilbert Burnham, de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore (Estados Unidos), hizo una estimación de los fallecimientos durante el período posterior al inicio de la invasión, entre marzo de 2003 y junio de 2006, y comparó tales datos con la mortalidad previa a la ofensiva, entre enero de 2002 y enero de 2003.

En el estudio, publicado en internet por la revista médica británica The Lancet, los investigadores seleccionaron al azar 47 lugares en todo el país, que incluían 1,849 hogares y 12,801 personas.

Los expertos interrogaron a los dueños de las casas sobre los nacimientos, las muertes y las migraciones. Igualmente les preguntaron si se había producido alguna muerte desde enero de 2002, y en ese caso, pidieron ver el certificado de defunción para registrar la causa.

De las 629 muertes registradas, 547, es decir el 87 por ciento, se habían producido desde la invasión estadounidense.

Extrapolando dichos resultados a escala nacional, el estudio concluye que desde marzo de 2003 se han producido 654,965 muertes prematuras en Irak.

Unas 601,000 personas perecieron de forma violenta, y la mitad de dichas muertes se produjo con armas de fuego.

El estudio reconoce sus limitaciones en la recopilación de datos, indicando que la “extrema inseguridad” que rodeó la investigación impidió a muchos investigadores salir para entrevistar a las familias, así como el tiempo que podían interrogarlas.

“Las armas de fuego siguen siendo la causa de muerte más común, aunque los fallecimientos debidos a coches bomba han aumentado”, señalaba el estudio.

“Algunas familias, sobre todo las que cuentan con combatientes muertos, podrían haber ocultado dichas muertes (...) Hay familias que podrían haber sido exterminadas por completo”, lo que puede haber sesgado la investigación, añadía el informe.

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