Managua
04:20 am
12.10.06
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Editorial
El Día de la Raza

Fue en España que se comenzó a celebrar el 12 de octubre como Fiesta (o Día) de la Raza. Eso ocurrió a partir de 1918, cuando el rey Alfonso XIII la instituyó mediante decreto. Pero su antecedente se remonta a 1892, al conmemorarse el IV Centenario del Descubrimiento de América, ocasión en la que la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena firmó, en el convento de La Rábida, la autorización para que fuera presentado en las Cortes (Parlamento) de España un proyecto de ley con el propósito de perpetuar la festividad del 12 de octubre. Sin embargo, las vicisitudes históricas impidieron que aquella voluntad de la reina María Cristina se cumpliera, hasta que en 1918 su nieto el rey Alfonso XIII dictó su célebre decreto. Desde entonces la celebración del 12 de octubre como Día o Fiesta de la Raza se extendió por toda la América de habla hispana y se constituyó como una de sus principales fiestas nacionales.

En Nicaragua el Día de la Raza se dejó de celebrar en 1979, cuando el régimen sandinista sustituyó el feriado del 12 de octubre con el del 17 de julio, que fue proclamado oficialmente como Día de la Alegría al ser la fecha en la que el dictador Anastasio Somoza Debayle entregó el poder y huyó hacia Estados Unidos. Posteriormente, cuando cayó en 1990 la dictadura sandinista de Daniel Ortega, el gobierno democrático de doña Violeta Barrios de Chamorro restableció la celebración del 12 de octubre, pero con el nombre de Día de la Hispanidad.

Por cierto que la celebración del 12 de octubre como Día de la Hispanidad fue una propuesta que hizo, en la misma España, en los años treinta del siglo pasado, el eminente pensador español Miguel de Unamuno (1864-1936), quien pidió que el Día de la Raza fuera llamado Día de la Hispanidad porque a su juicio de esa manera se significaría mejor la hazaña del descubrimiento y conquista de América.

Pero el nombre de la celebración o conmemoración del 12 de octubre es irrelevante, o por lo menos secundario. Como quiera que se le llame, lo cierto es que el 12 de octubre de 1492 ocurrió el hecho histórico de que Cristóbal Colón llegó a tierras americanas al mando de sus tres carabelas, creyendo que llegaba a la India pero descubriendo en realidad el Nuevo Mundo, que fue llamado América. Del mismo modo es innegable que el 12 de septiembre de 1502 Cristóbal Colón descubrió el territorio que ahora es Nicaragua; y que a partir de entonces comenzó un proceso de conquista, colonización y culturización española, que para mal y para bien cambió para siempre la geografía, la historia y el destino de América y España, uniéndolas para siempre .

Inclusive, tal vez sería apropiado volver a denominar la celebración del 12 de octubre como Día de la Raza, puesto que así se reconocería no sólo la creación de la nueva raza, mestiza, que fue la consecuencia más importante del Descubrimiento de América, sino que también se reivindicaría a la raza indígena americana, que pudo sobrevivir al exterminio de la conquista española gracias a su resistencia heroica y a la fuerza de su identidad étnica y cultural. En cambio, la denominación Día de la Hispanidad sugiere una relación cultural de imposición española y de subordinación americana.

Algunos científicos sociales sostienen que no se debería usar más el concepto de raza porque según ellos tiene una connotación eminentemente negativa. “La palabra “raza” —dice, por ejemplo, el argentino Santiago Kovadlof f en un artículo de opinión publicado recientemente en un diario de Buenos Aires— persiste como una rémora enquistada en la indolencia y la insensibilidad de quienes preservan y dan sostén a su vigencia” (y) evidencia “la reivindicación a ultranza de lo propio y la descalificación radical de lo ajeno”.

Pero del hecho de que el racismo ha sido y es una de las ideologías y prácticas sociopolíticas más odiosas y repugnantes, no se debe deducir que el concepto de raza es algo perverso que hay que eliminar. Si así fuera también habría que suprimir los conceptos de humano y humanidad, sólo porque hay individuos y grupos que son inhumanos. El racismo es una estupidez pues no hay razas inferiores ni superiores y cada quien debería sentirse orgulloso de pertenecer a cualquiera de ellas, ya sea indígena, mestiza o europea.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda