Hace exactamente un año, cuando Nicaragua ratificó el Cafta, se sumó a sus vecinos de Centroamérica en el camino a desarrollar una sociedad próspera con oportunidades para todos. Este acuerdo hace que la amistad entre Estados Unidos y Nicaragua sea aún más fuerte, así como la amistad con nuestros otros vecinos centroamericanos.
Nicaragua ha alcanzado logros importantes. Los nicaragüenses pueden sentirse orgullosos de su lucha por dejar atrás la violencia y las batallas del pasado, por combatir la corrupción y optar por el libre mercado, la democracia y el Estado de Derecho. El 5 de noviembre, los nicaragüenses tienen la oportunidad histórica de votar por la reforma real, porque continúen los avances positivos de la última década.
No hace mucho, ni el Cafta ni el Acuerdo del Desafío del Milenio (Millennium Challenge Compact o MCC por sus siglas en inglés) hubieran sido posibles, pero los nicaragüenses, como sus contrapartes en otras naciones centroamericanas, trabajaron esforzadamente para llegar a este momento. Con el Cafta y el programa del MCC, los nicaragüenses se comprometieron con la nación de que al promover la verdadera democracia, mejorarán el estándar de vida y fomentarán una verdadera inversión empresarial, hay mejores oportunidades de propagar la justicia social, a manera de empleos, mejor educación y servicios de salud. Para aprovechar al máximo estas oportunidades y lograr atraer la inversión, crear empleo y reducir la pobreza de manera sostenida, a largo plazo, el país debe tener la capacidad de capitalizar la ardua labor ya realizada: se deben continuar las reformas económicas, mantener la estabilidad macroeconómica, resolver los casos de confiscación de propiedad, establecer un Poder Judicial independiente comprometido con el Estado de Derecho y seguir con la apertura de la economía al comercio exterior. El éxito fortalecerá no sólo a Nicaragua, sino a toda Centroamérica.
Estados Unidos recibió 34 por ciento de todas las exportaciones de Nicaragua en la primera mitad del año 2006, lo que implica que decenas de miles de puestos de trabajo en Nicaragua están vinculados al comercio con nuestro país. El Cafta creará aun más oportunidades de ese tipo. Desde que el acuerdo fue puesto en vigor, las importaciones de Nicaragua a Estados Unidos aumentaron en 33 por ciento. La inversión directa en Nicaragua ya hace aportes significativos a la economía en sectores como el de energía, servicios financieros, industria, turismo y pesca. Diecisiete por ciento del PIB de Nicaragua proviene de los US$850 millones en remesas enviadas al país desde el extranjero, la mayoría de ellas de Estados Unidos.
Estados Unidos se ha comprometido a trabajar conjuntamente con un gobierno nicaragüense democrático que actúe con justicia, invierta en sus ciudadanos y fomente la libertad económica. Con ese fin, Estados Unidos y Nicaragua suscribieron el 14 de julio del 2005 un acuerdo de cinco años con un valor de US$175 millones. El MCC reducirá la pobreza y propiciará el crecimiento económico mediante la financiación de proyectos de infraestructura y desarrollo rural en las regiones de León y Chinandega. Estos proyectos también ayudarán a reducir los costos de transporte y mejorarán el acceso de las comunidades rurales a los mercados; incrementarán los salarios y las utilidades de las empresas agrícolas y similares en la región, y aumentarán la inversión al reforzar el derecho a la propiedad. Asimismo, fue a instancias de Estados Unidos que se otorgó a Nicaragua mil millones de dólares en condonación de deuda.
Cohibiendo este progreso vital se encuentran dos ex presidentes: uno de ellos, un delincuente, y el otro, un antiguo dictador. Arnoldo Alemán es culpable del robo de cientos de millones de córdobas del pueblo nicaragüense. En los ochenta, Daniel Ortega fue responsable de la hiperinflación de 13,500 por ciento, altísimo desempleo, escasez de alimentos y estancamiento del crecimiento económico. El “pacto” corrupto de Ortega con Alemán amenaza la democracia y el buen gobierno. En oposición a ese “pacto” se encuentra el pueblo nicaragüense que, organizado masivamente en un movimiento pacífico de activismo popular, está fortaleciendo a la sociedad civil. Lo que desean es ayudar a construir un futuro libre de la corrupción, violencia y desgobierno que caracterizaron el pasado.
Los amigos deben ser francos unos con los otros. El progreso con el Cafta y el progreso con el Acuerdo del Desafío del Milenio están en peligro si prevalecen las fuerzas antidemocráticas. El 5 de noviembre, a los votantes nicaragüenses se les presenta una oportunidad histórica cuando acudan a las urnas. Al emitir su voto tendrán la oportunidad de decidir si permanecen en el sendero de la oportunidad, responsabilidad fiscal y justicia social real. Pero para hacerlo, deben expresar su rechazo a la política de caudillos corruptos y desprestigiados que le robaron a Nicaragua la prosperidad, y siguen siendo una amenaza para el brillante futuro que los nicaragüenses tienen ante sí.
Estados Unidos cree que la reforma democrática y económica, combinada con el libre comercio y un desarrollo orientado hacia el crecimiento, harán que las bendiciones de la libertad se hagan realidad para todos los nicaragüenses. Estamos listos para trabajar con un gobierno nicaragüense democráticamente electo y comprometido a gobernar por los intereses del pueblo nicaragüense.