Al realizar su primer ensayo nuclear, al que podrían seguir otros, Corea del Norte busca reforzar su posición en la negociación frente a Estados Unidos, pero también reforzar a su ejército y lograr el apoyo de su hambrienta población, al régimen, indican el martes los analistas.
“Pyongyang ha debido pensar que es mejor negociar teniendo una posición fuerte, como potencia nuclear”, comenta el profesor Kim Yeon-chul, de la Universidad de Corea.
El régimen del líder Kim Jong Il “parece ser que decidió” proceder a una prueba nuclear tras la ausencia de reacción de Estados Unidos a sus amenazas anteriores, subraya.
Numerosos observadores destacan efectivamente la escalada de los actos de Pyongyang desde que comenzó el mandato del actual presidente estadounidense, George W. Bush, y la posterior agravación de las tensiones.
Corea del Norte se retiró primero del Tratado de No Proliferación (TNP) Nuclear y después extrajo combustible irradiado de un reactor, antes de proceder al ensayo de siete misiles y, por último, a esta prueba nuclear que fue anunciada el lunes.
Cada etapa tenía como objetivo obligar a Estados Unidos en un primer momento a aceptar un diálogo bilateral y después a levantar las sanciones financieras impuestas en septiembre de 2005 a entidades de Corea del Norte acusadas de blanqueo de dinero.
Por cada “acto de provocación” se tomaron medidas contra Pyongyang, pero el régimen siempre las ignoró.
Ocurrirá lo mismo si el Consejo de Seguridad de la ONU, que se reúne este martes, adopta sanciones contra Corea del Norte esta semana.
“Creo que la próxima carta que Corea del Norte va a jugar si hay un aumento de la tensión es proferir amenazas de guerra, lo que ya hizo en 1993-94 cuando amenazó con transformar Seúl en un océano de fuego”, recuerda Peter Beck, director para Asia nororiental de la organización independiente International Crisis Group (ICG).
Según él, la prueba nuclear anunciada el lunes también estaba destinada a mantener el control de los 23 millones de norcoreanos, cuya alimentación depende por otra parte de la ayuda humanitaria internacional. Kim Jong Il ha querido además fortalecer a su ya pletórico ejército, compuesto por 1.1 millones de soldados.
“Es más que dudoso que con sanciones o presiones se vaya a obligar a Corea del Norte a renunciar a su armamento nuclear”, coincide Kim Yeon-chul, de la Universidad de Corea.
China, tradicional aliado de Norcorea, llamó el martes a adoptar “sanciones punitivas” contra ese país por haber realizado un ensayo nuclear, aunque aclaró que deben ser “prudentes”, dijo su embajador en la ONU, Wang Guangya.
¿Segunda prueba?
Funcionarios de Estados Unidos no han registrado actividad sísmica alguna que indique que Corea del Norte realizó una segunda prueba nuclear, como informó la televisión japonesa, indicó el martes un portavoz del Pentágono.
“No hay evidencia creíble” de un segundo ensayo nuclear, “y ninguna actividad sísmica ha sido detectada”, dijo el teniente coronel Brian Maka, portavoz del Pentágono.
Previamente, Washington había indicado que no podía confirmar un posible segundo ensayo nuclear de Corea del Norte, luego que reportes contradictorios en Asia dieran cuenta del hecho, según el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Frederick Jones.