Miles de moscovitas rindieron un último homenaje el martes a la periodista Anna Politkóvskaya, asesinada el sábado, mientras el presidente ruso, Vladimir Putin, condenaba fríamente el crimen contra una “mujer” de influencia “mínima” en Rusia.
“Es un crimen horrible, espantoso por su crueldad y no debe quedar impune”, dijo durante su primera declaración pública sobre el tema en una conferencia de prensa en Dresde (este de Alemania), en presencia de la canciller alemana, Angela Merkel.
“Sí, efectivamente, esta periodista fue una crítica acerba del poder ruso (...), pero su capacidad de influencia sobre la vida política del país, en Rusia, era en extremo insignificante”, dijo.
“Lo repito, su capacidad de influencia sobre la vida política del país era mínima (...) Este cruel asesinato de una mujer, de una madre, está dirigido contra nuestro país, contra Rusia, contra el poder actual en Rusia”, afirmó.
Durante la tarde, periodistas, defensores de los derechos humanos y ciudadanos llegaron a la entrada de la funeraria para dejar flores ante el féretro de la fallecida, abierto según la costumbre ortodoxa.
El cuerpo de Anna Politkóvskaya estaba extendido, con una cinta blanca ciñéndole la frente según la tradición funeraria ortodoxa, cubriendo además la herida provocada por una de las balas.
“Es una pérdida irreparable. Haremos lo que tú no tuviste tiempo de hacer y encontraremos a quienes te mataron”, prometió ante la asistencia Viacheslav Izmailov, uno de sus compañeros de la publicación quincenal Novaia Gazeta, especialista, como Anna Politkóvskaya, en Chechenia.
“Es el entierro de toda una época”, se lamentó Rena Lesnevskaia, ex directora de la televisión REN-TV, una de las últimas cadenas privadas con una relativa libertad de tono.
“Era una época de conciencia, de verdad y de libertad. Hace diez años, nadie podía pensar que todo aquello acabaría un decenio más tarde. Vivimos todos con una mordaza en la boca”, agregó, haciendo referencia al alineamiento de cadenas de televisión y numerosos diarios con el Kremlin desde la llegada al poder de Vladimir Putin en marzo de 2000.