El Gobierno del presidente Evo Morales llamó a todos los bolivianos a una gran marcha el jueves para defender la democracia frente a rumores de supuestos golpes de Estado y afanes desestabilizadores.
“Convocamos a todos los ciudadanos del campo y las ciudades, a defender la democracia pese a quien pese”, dijo el vocero presidencial Alex Contreras, el martes en la noche a la televisora estatal, pero no identificó a los supuestos conspiradores.
Conteras dijo que Morales contaba con el apoyo del Ejército, de la Policía y la mayoría de los movimientos sociales.
Para el 12 de octubre está prevista la clausura de un encuentro continental de pueblos indígenas, que el gobierno quiere convertir en un acto de masas en una plaza céntrica de La Paz en defensa del sistema democrático, que el martes cumplió 24 años ininterrumpidos. Es el período más largo sin golpes de Estado en la historia boliviana.
En Yacuiba, en el sur de Bolivia donde se encontraba el martes, Morales vaticinó el fracaso de una asonada contra su Gobierno. “Estamos profundizando esa democracia (...) para buscar igualdad, justicia y equidad”, dijo.
DIARIO ESCRIBIÓ DE INMINENTE GOLPE
El Nuevo Herald, que cita fuentes diplomáticas de Bogotá, habló el martes de la inminencia de un derrocamiento de Morales, presuntamente a cargo de una amplia fracción militar y policial de extrema derecha, autodenominada “Ejército Patriótico”.
Chávez advierte
Heinz Dieterich, consejero del presidente Hugo Chávez y profesor en una universidad mexicana, escribió un artículo publicado por un diario boliviano el domingo, en el que anuncia, con base en fuentes del gobierno que no identifica, que el 11 de octubre debió comenzar un golpe contra Morales “urdido por sectores radicales de derecha”.
A esos rumores se sumó Chávez, quien dijo que el levantamiento contra Morales estaba en marcha “por decisión del imperio norteamericano”.
Sin embargo, partidos de oposición rechazaron la injerencia del mandatario venezolano porque pone en riesgo la democracia con sus permanentes denuncias de posibles golpes, y manifestaron el temor de que sean una operación para justificar un autogolpe.
José Aruquipa, dirigente y vocero del principal partido de oposición Podemos, dijo que es “la enésima vez que el Gobierno actúa como caja de resonancia de las denuncias de Chávez”.
El vicepresidente Álvaro García restó importancia a los rumores, al señalar que siempre hay un riesgo para la democracia por la oposición de sectores privilegiados que se resisten a compartir la mesa.
Morales enfrenta el momento más delicado de su gestión de casi diez meses por crecientes protestas sociales.
Mientras Morales entregaba un hospital en la localidad de Yapacaní, 800 km al este de La Paz, la marcha de miles de mineros por el centro de esta ciudad se potenciaba con manifestaciones de choferes contra un plan vial de la Alcaldía paceña
Maestros y campesinos se sumaron a la protesta que conmovió el centro de La Paz, donde los choferes se enfrentaron a palos y piedras con algunos pobladores.
Un periodista que cubría la ruidosa manifestación cerca del Palacio Consistorial, sede de la Alcaldía, fue alcanzado por una piedra en el rostro.
Los choferes, que mantienen semiparalizada por segundo día consecutivo La Paz, destrozaron el ornamento y una mampara de construcción en una tradicional vía, lo que obligó al Gobierno a desplazar militares a las calles paceñas.