Quizás no sea la forma tradicional, pero a los Mets le está funcionando y además no tienen otro remedio.
Con sólo un abridor que ofrece garantías, Nueva York ganó dos de los juegos de su barrida de tres sobre los Dodgers de Los Ángeles, con el bullpen cubriendo más de la mitad del trabajo monticular.
Cuando arranque esta noche (6:19 p.m.) su serie con los Cardenales de San Luis por el campeonato de la Liga Nacional, los Mets tendrían nuevamente a Tom Glavine en la lomita.
El zurdo de 40 años es el abridor más fiable con el que cuenta el piloto Willie Randolph tras las lesiones que dejaron fuera a Pedro Martínez y Orlando Hernández.
Glavine lanzó pelota en blanco de seis innings en la primera ronda. Pero el novato John Maine tiró cuatro entradas y un tercio, mientras que Steve Trachsel apenas trabajó tres y un tercio.
“Es lo que tengo a disposición y no me echo a llorar”, dijo Randolph, a quien no le ha temblado la mano para hacer cambios.
El cuerpo de relevistas, incluyendo al dominicano Guillermo Mota, el puertorriqueño Pedro Feliciano y el cerrador Billy Wagner, se encargó del resto y se vislumbra que la misma tónica se mantendrá para la eliminatoria con los Cardenales al mejor de siete juegos.
Con el mejor récord en el Viejo Circuito (97-65) durante la temporada regular, los Mets también cuentan con las dotes ofensivas para voltear marcadores en contra, lo que hicieron dos veces frente a los Dodgers.
“Nunca nos rendimos. Podemos estar perdiendo, pero nadie se asusta. Sabemos que somos capaces de todo”, declaró el torpedero dominicano José Reyes.
San Luis y su manager Tony La Russa tienen un dilema similar al de los Mets, ya que Chris Carpenter —el ganador del Cy Young de la pasada temporada— es su solitaria carta segura entre sus abridores.
Mientras los Mets se presentan en una serie de campeonato de liga por primera vez desde el 2000, los Cardenales lo harán por cuarta vez en los últimos seis años.