“¿Sesenta y un años?”, pregunta a Jack Nicholson el entrevistador del dominical británico The Observer, un tanto incrédulo, a lo que el actor contesta: “Soy muy bueno con mi gente. Hay más de una persona a la que he visto —íntimamente— durante más de treinta años”.
Entre las mujeres de las que se sabe que han sucumbido en algunos momentos a sus poderes seductores están Sandra Knight, de la que tiene una hija de 42 años, la cantante de los Mamas y Papas, Michelle Phillips, y Susan Anspapch, que le dio un hijo que ha cumplido ya los 36.
También tuvo como compañeras a la actriz Anjelica Huston, hija del realizador John Huston, con la que mantuvo una relación tempestuosa durante diecisiete años, la ex camarera Rebecca Broussard, que le ha dado dos hijos, y más recientemente la actriz Lara Flynn Boyle, que es treinta años más joven.
Nicholson parece, a juzgar por sus declaraciones, un actor obsesionado por el sexo, pero reconoce no saber hasta qué punto se corresponde todo ello con la realidad. “Siempre he dejado que se exagerase un poco ese elemento de mi imagen pública porque es bueno para el negocio”, admite.
“Siento ansiedad”, confiesa el actor, premiado con varios Oscar de Hollywood. “Me preocupo por el estado del mundo. Nadie esperaba unos tiempos tan terribles como los que vivimos. Todo ocurrió tan de repente. Uno se pregunta: “Pero Dios mío, qué es lo que está pasando”.