No se puede defender un voto que no se ha capturado. La captura del voto es un proceso político permanente desde el momento en que se cierra el periodo electoral precedente.
Cualquier organización política que participe en una contienda electoral no debe confiarse de que tiene capturados los votos necesarios para obtener una victoria amplia de sus candidatos a presidente, vice y diputados nacionales, regionales, departamentales y del Parlamento Centroamericano.
La mayoría de candidatos a diputados no ayudan, no cooperan, no colaboran en la campaña específica de ponderar sus virtudes, sus propuestas serias y realistas, sus programas. Simplemente se amparan en el paraguas de la fórmula presidencial.
No solamente la fórmula presidencial tiene el deber, la obligación de capturar el voto primero de sus militantes, indiferentes, indecisos, adversarios — ese deber le corresponde también al equipo de campaña en avanzada y equilibrio desplegado en las comarcas, barrios, municipios, distritos, departamentos.
La capacitación que sigue y debe seguir constantemente a la organización, no es solamente de la Ley Electoral, sus resoluciones y reglamentos del Consejo Supremo Electoral sino que tiene que ser didácticamente operativa y específica.
Por sus frutos los conoceréis. El que sembró cosecha, a menos que el invierno sea malo, no es el que quiera sembrar, aunque es bueno sembrar para cosechar más tarde, me refiero al que sembró ayer realidades y que quiere la vendimia hoy y no el que siembra ilusiones.
La prédica constante, la siembra, los hechos, las obras, (hospitales, centros de salud, escuelas, carreteras, etc.), los frutos de tus alcaldes que son los más cercanos al ciudadano es lo que da resultados positivos en la captura del voto del electorado por sectores (jóvenes, estudiantes o trabajadores, empresarios, transportistas, financieros, mujeres, etc.) del voto de hoy, del voto del futuro, de cuatro a cinco años.
Estas no son lecciones extemporáneas por atrasadas, las hemos venido impartiendo a través de la capacitación permanente, como deben de ser estas enseñanzas prácticas, complementarias de la capacitación para absorber el dominio global de la Ley Electoral y sus resoluciones y reglamentos del actual proceso electoral 2006.
En la práctica de la democracia interna de cualquier organización política que pretende continuar en el poder o tener acceso al mismo para servir, no para servirse del poder delegado por los ciudadanos, son además instrucciones constantes para ser buen servidor publico, que aúnan, suman la captura del voto, uno por uno, diez por diez, ciento por ciento para no crear inconformes, disidentes o frustrados.
El voto individual y el de equipo se capturan con el rendimiento en la eficiencia, honradez y transparencia de la administración pública; y así como a los atletas profesionales se les extiende su contrato por su buen rendimiento, igual debe suceder con el militante, activista, político y aspirante a un cargo público por elección, que demuestra y demostró eficacia en su empeño.
No son los diputados mudos, ineficaces, que no han rendido cuentas del aporte social que ha recibido los que deben repetir, que no demostraron buen rendimiento en la temporada precedente, que le quedaron debiendo a la liga y al electorado, son lastre en la captura del voto, es un trabajo más difícil de convencimiento, de persuasión, para capturar el voto de la victoria.
Por un voto no capturado o mal defendido en cualquier instancia del organigrama electoral puede perder la Presidencia o un diputado.
La puesta en práctica del principio universal de igualdad de oportunidades para todos los que tengan capacidades de administración pública, más el buen gobierno de tus alcaldes con obras y honradez es otro mojón constante en la captura del voto.
La captura del voto es un trabajo organizativo constante, permanente, de persuasión por todos los medios, de todos los días, demostrando la bondad de tus ideas y la buena conducta de tus candidatos con ofertas llenas de realidades y no de ilusiones.
Repito: voto que no se captura con tiempo, no se puede defender y en la estricta campaña de setenta y cinco (75) días, no se pueden capturar los porcentajes de diferencia que te distancian del adversario más cercano o las que te faltan para pasarlo.