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los miskitos habitan PRINCIPALMENTE en las riberas de los ríos Coco, Wawa y Prinzapolka. ()
Sacerdote miskito: “Nunca más un éxodo de terror”
Durante la llamada Navidad Roja, Rodolfo French Naar era un adolescente de 15 años
Emiliano Chamorro
nacionales@laprensa.com.ni

En la mente del sacerdote Rodolfo French Naar aún están frescos los recuerdos del desalojo y el incendio de las comunidades campesinas miskitas de Río Coco, precedido de un éxodo de más de siete días, y el lamento de ancianos y niños apenas se escuchaba durante las caminatas por montañas y fangos.

Otros miskitos, cansados, con sed y hambre, huían atemorizados ante el rugir de los potentes camiones militares y las ráfagas de los fusiles AK 47.

Desde finales de 1981, según recuerda French, grupos pertenecientes a Misurasata (organización de miskitos, sumus y ramas) se habían armado porque no compartían las ideas del gobierno que presidía Daniel Ortega, actual candidato del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) a la Presidencia de la República.

VÍCTIMA DEL TERROR Y LA CÁRCEL

Los relatos del hoy sacerdote Rodolfo French indican que grupos armados de Misurasata en 1981 abrieron fuego contra un helicóptero del Ejército Popular Sandinista y mataron a varios militares.

Sin embargo, el helicóptero logró despegar y se dirigió hacia Waspam.

Luego de ese incidente, vinieron las persecuciones, encarcelamientos en masa y una militarización que “infundía terror” en todo San Carlos y la franja del río Coco, afirma el sacerdote.

“Eso fue el pavor más grande de la gente, no se podía salir por las calles, de repente se caía preso o eras maltratado. Esto fue el primer hecho que nos tocó vivir, una pesadilla que nunca más queremos volver a vivir”, asegura French.

LOS SIETE DÍAS DE MARTIRIO

Vino lo peor. Comenzaba el año 1982. Entonces miles de indígenas del Caribe nicaragüense fueron desalojados de sus tierras por el Ejército Popular Sandinista (EPS), para que no pudieran apoyar a los insurgentes indígenas, y los trasladaron a campos de concentración que el gobierno bautizó como Tasba Pri, que en lengua miskita significa Tierra Libre.

“Fueron siete días de largas caminatas, fue algo muy triste; un éxodo duro y muchísimo humillante”, recuerda Rodolfo French, quien afirma que mientras caminaban encontraban vacas, caballos y cerdos muertos, que habían sido baleados por soldados del Ejército Sandinista.

Agrega que en la Navidad de 1983 pasaron una semana sin probar alimentos, mientras los niños y los más ancianos eran los que más sufrían la indiferencia de los militares y del gobierno de entonces.

“Nuestro éxodo fue de mucho sufrimiento, de maltrato, de terror y de hambre. Pasamos por navidades muy tristes y duras, sobre todo por la división familiar”, relata.

Según French, durante el éxodo había algo que le atormentaba: su padre Miguel French estaba preso junto a cinco hermanos, porque les consideraban opositores al gobierno de Ortega.

Veinticuatro años después del desalojo forzado, el sacerdote miskito hace una reflexión: “Nunca más un éxodo aterrador se repita en nuestra historia”.

Asegura que con el éxodo se le arrebató a los miskitos su cultura, su naturaleza y su derecho humano a decidir.

NADA CON ORTEGA

Asegura que no tiene reclamo que hacer al gobierno sandinista, sin embargo no desea que Daniel Ortega vuelva al poder.

“No lo deseo, son recuerdos bastante tristes, negativos”, asegura French, quien es cura párroco de Puerto Cabezas, en la parroquia San Pedro Apóstol.

Añade que lo que más desea es la paz para Nicaragua, por lo que exhortó a los nicaragüenses a orar para que en la nación haya paz y nunca más vuelvan tiempos de terror, cárcel y éxodos.

ENCONTRÓ A DIOS A TRAVÉS DE SCHLAEFER

Pese a todas las tragedias que le tocó vivir siendo un adolescente, Rodolfo French considera que en medio de todas las calamidades del éxodo y el terror, conoció la bondad y el amor de Dios a través del ya fallecido sacerdote norteamericano Salvador Schlaefer, con quien descubrió su vocación sacerdotal, estando en el asentamiento de Sumubila, en Tasba Pri.

French recuerda cómo el sacerdote Schlaefer ayudó espiritualmente a los miskitos en el calvario del éxodo.

“Ahora veo la historia con ojos de sacerdote. Hay que vivir la vida a la voluntad de Dios, pero mi mayor deseo es que todos los nicaragüenses oremos por nuestra paz y progreso”, manifestó Rodolfo French, un sacerdote miskito quien realizó sus estudios en Roma.

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