En un muestreo de 286 ejecutivos elegidos al azar de importantes corporaciones públicas y privadas, hemos encontrado que hombres y mujeres reaccionan de manera muy diferente ante esta declaración: “Una mujer tiene que ser excepcional para poder triunfar en los negocios en esta época”.
Sólo un 31.7 por ciento de los hombres pensaron que las mujeres tenían que ser excepcionales para triunfar, frente a un 69.4 por ciento de mujeres que creían en esa declaración.
Esa diferencia sugiere que las percepciones de los hombres son más optimistas que las de las mujeres.
Las mujeres en puestos ejecutivos todavía encuentran obstáculos para su éxito. Los hombres suelen no ver esos obstáculos, o tal vez han aprendido a formular respuestas políticamente correctas al ser consultados por esas actitudes.
Basta observar las cifras: las mujeres detentan menos del 20 por ciento de posiciones ejecutivas en las 500 empresas más importantes de la revista Fortune. Sólo ocho de esas compañías tienen a mujeres en la presidencia. Los hombres en cargos ejecutivos tal vez digan lo correcto, pero no están actuando de acuerdo con sus palabras.