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Noticias >> Economía
(ILUSTRACIONES: LUIS GONZÁLEZ S.)
Cómo lograr que cada momento de liderazgo tenga importancia
Judith A. Ross

La mayoría de nosotros recordamos momentos que se han convertido en piedras de toque para ulteriores logros. Esas experiencias involucran con frecuencia a alguna persona —un maestro, un tutor, un amigo— que nos ayudó a ver las cosas de una manera diferente, generando así un cambio de vida similar a una epifanía.

Aunque no es posible preservar exactamente esos momentos, podemos crearlos para nosotros y para nuestros seguidores, dice Bruce J. Avolio, director del Instituto de Liderazgo Gallup, de la universidad de Nebraska, y Fred Luthans, un experto en ciencias del instituto.

EN PRIMER LUGAR, MIRE AL ESPEJO

En su libro de reciente publicación, The High Impact Leader: Moments Matter in Accelerating Authentic Leadership Development (McGraw-Hill, 2005), Avolio y Luthans definen los cuatro estados psicológicos que, de acuerdo con las investigaciones permiten acrecentar un desempeño:

Eficacia: El nivel de confianza de una persona que le permitirá tener éxito en relación a un desafío particular.

Optimismo: La expectativa de un resultado positivo.

Esperanza: La tendencia a buscar sendas alternativas para alcanzar un objetivo deseado.

Capacidad de recuperación: La habilidad para recobrarse de un fracaso y mantener el espíritu de lucha.

El primer paso para aumentar su eficacia, su optimismo, su esperanza y su capacidad de recuperación —lo que se ha llegado a denominar “el capital psicológico”— es examinar de manera minuciosa su conducta actual.

Por ejemplo, una vez una persona comienza a descubrir cómo lidia con una situación particular, puede planificar por anticipado de qué manera puede enfrentar interacciones similares de una manera más positiva. Digamos que usted sabe que tendrá que compartir malas noticias en una reunión.

Usted puede prepararse para comunicar esas noticias expresando su esperanza, o con vigor, convencido de que hay maneras de recuperarse.

Cuando más practique la exhibición de una conducta positiva en interacciones anticipadas, con más naturalidad, podrá mostrar una conducta positiva en otra situación que no ha podido pronosticar.

La eficacia, el optimismo, la esperanza y la capacidad de recuperación no sólo sirven para formar buenos hábitos. También son atributos contagiosos. Si usted crea esos hábitos en otras personas, debe asegurarse que los está modelando también para usted.

DESTAQUE EL ÉXITO

Los seres humanos usan el pasado como una plantilla para el futuro.

Si alguien ve que tuvo éxito al trabajar en un proyecto previo, es más probable que tenga la confianza suficiente para obtener éxito la próxima vez. Tal confianza en logros futuros puede convertirse en una profecía autocumplida.

“Permita a los empleados experimentar la sensación de éxito”, dice Luthans. El decir solamente “¡Buen trabajo!” no es suficiente. Usted necesita ser más específico, dice. Cuando más detalles logre ofrecer sobre la contribución de los empleados a un proyecto, más accesible será la lección, y más fácil también de reproducir.

CONSTRUYA EN BASE A LA FORTALEZA

Otra manera de robustecer el capital psicológico de un subordinado es concentrarse en un área de su desempeño donde ya ha demostrado competencia.

Si usted comienza señalando a un empleado en qué sectores es bueno, dice Avolio, “usted puede aprovechar ese punto fuerte para lograr mayores ganancias”.

Imagine que usted tiene a un gerente de nivel mediano en su unidad, quien ha demostrado gran capacidad para resolver problemas en su trabajo con el equipo. Si logra identificar, trabajando con él, como su particular combinación de destreza analítica y capacidad persuasiva puede añadir valor a la empresa en su conjunto, no sólo fortalece en el empleado su sentido de eficacia: también le brinda esperanzas y capacidad de recuperación.

ENFRENTE CONTRATIEMPOS EN BASE A HECHOS

Si su equipo no cumple con un plazo o pierde una venta, su próxima reunión con los integrantes es crucial. Los dos peores errores son mostrar pánico, o no hacer nada. En esas circunstancias, el equipo se echará la culpa de lo ocurrido, dice James Avey, un investigador en GLI.

Por supuesto, usted desea que los empleados se hagan responsables por sus decisiones y acciones. Pero no desea que se sientan tan culpables que enfrenten el siguiente plazo o proyecto o venta con pesimismo y dudas.

El mejor enfoque es señalar la situación y hacer una lista de factores externos que el equipo no pudo controlar y que contribuyeron al fracaso. Admita que es necesario mejorar algunas cosas, pero también hable de lo que anduvo bien.

APROVECHE EL MOMENTO

Avolio, Luthans y Avey enfatizan que aumentar la confianza y el optimismo de los empleados es una cuestión de aprovechar cada momento como una posibilidad de tener un impacto positivo. “Si usted es un líder que se halla en una posición de influencia, cada interacción que tenga con otra persona será una oportunidad para aumentar o disminuir el capital psicológico”, dice Avey.

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