Tras la denuncia de intento de magnicidio que hiciera ayer el presidente salvadoreño Antonio Saca, donde se vincula a George Nayes, un cubano norteamericano que según las autoridades salvadoreñas se movilizaba entre El Salvador y Nicaragua, para negociar la compra de misiles Sam-7, el Ejército de Nicaragua dijo a LA PRENSA que los misiles que posee la institución castrense están bajo estrictas medidas de seguridad.
La Policía salvadoreña dijo que Nayes estuvo viajando a Nicaragua y negociando la obtención de los proyectiles.
A Nayes se le vincula al Cártel de Medellín y era buscado por las autoridades norteamericanas por introducir drogas a Estados Unidos. Fue deportado y luego aprehendido ayer en Washington por el FBI.
El vocero del Ejército de Nicaragua, coronel Adolfo Zepeda, afirmó desconocer cualquier referencia sobre Nayes y dijo que “si aquí conocemos cualquier acción sospechosa, inmediatamente procedemos a aplicar las leyes y colocamos frente a la justicia a cualquier persona que pretenda acciones de este tipo”.
Zepeda agregó que el Ejército responde por el inventario de misiles que tiene en sus almacenes, “tenemos absoluta seguridad de que están bien resguardados”.
Al preguntársele sobre las probabilidades de que haya misiles que no estén en manos del Ejército o fuera del inventario, Zepeda dijo que éstos, a finales de los años ochenta y principios de los noventa, fueron recogidos y entregados en su totalidad a una sola autoridad militar y desde entonces están bajo absoluto control.
Por su parte la diputada Delia Arellano, presidenta de la Comisión de Defensa y Gobernación de la Asamblea Nacional, dijo que este caso es una campanada de alerta para que los legisladores “aprobemos ya la destrucción de estos misiles”.