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Recordando al general Zeledón
Aníbal Gallegos
El autor es periodista e historiador

A propósito de haberse conmemorado recientemente (el 4 de octubre) el natalicio y la muerte del general Francisco Benjamín Zeledón Rodríguez, quiero relatar algunos momentos de este insigne militar patriótico.

Zeledón vino al mundo un 4 de octubre de 1879 en el municipio de La Concordia. Sus progenitores fueron Marcelino Zeledón y Salomé Rodríguez. Su primaria la cursó en La Concordia en tanto que la secundaria la estudió en el Instituto de Jinotega. Posteriormente se graduó de abogado y notario en León.

Desde joven tomó parte activa en las filas del partido liberal, asumiendo importantes cargos. En 1912 apoya y se enfila en las tropas del general conservador Luis Mena, con el objetivo de derrocar al Presidente conservador Adolfo Díaz.

A lo largo de muchos acontecimientos suscitados en su vida, es posible conocer las etapas que distinguen su personalidad y las cuales permiten reconocer su valor patriótico. En plena contienda bélica entre liberales y tropas combinadas de conservadores y marines norteamericanos, Zeledón es nombrado por el Partido Liberal Nacionalista como jefe general de las tropas acuarteladas en Masaya. Teniendo conocimiento las tropas de Zeledón de que un tren militar con refuerzos de infantería de los marines pasaría por El Coyotepe, con destino a la estación de Masaya, el convoy fue atacado por el coronel liberal Isidoro Díaz Flores y su gente, entre La Barranca y El Coyotepe, efectuándose un combate sin cuartel en el que llevó la peor parte la tropa liberal. Por su parte el general Zeledón comunica a su estado mayor: “No más”. Entonces se marchan hacia Jinotepe, donde sin saber que también habían perdido la causa ante las armas conservadoras, Francisco Tapia sirve de baqueano a los rebeldes, ya que Zeledón no conocía la zona por ser norteño. Bajan el camino viejo que lleva a Nandasmo, luego toman hacia el sur pasando por el lugar conocido como El Portillo, pero al llegar a las Cuatro Esquinas el baqueano se extravía. Entonces, en lugar de enrumbarse a Jinotepe erróneamente toman hacia Nandaime. Al llegar a la comarca El Arroyo, jurisdicción de Diriá, frente a la propiedad de Jesús Rivas, el General se topa con la caballería conservadora proveniente de Nandaime con dirección a Jinotepe. Acto seguido los conservadores hacen el alto al rebelde, a quien identificaron por el cintillo rojo adherido al sombrero. No obstante hace caso omiso a la orden y responde con plomo, terminando rápidamente su vida en un acto de valentía. No es que su tropa venía diezmada.

Yace tirado el cuerpo del general Zeledón en el suelo. Los vecinos del lugar consiguen una carreta para llevar al occiso hacia Masaya, pero al pasar por Tierra Blanca, Niquinohomo, notaron que el cadáver ya iba en estado de descomposición. Fue por ello que buscaron el cementerio más al alcance, por lo que optaron llevarlo al panteón de Catarina, quedando el cuerpo sepultado en fosa común a orilla del camposanto, por desidia y orden del alcalde conservador Roque Ruiz Acuña.

De esta forma quedaron reposando en ese lugar los restos del general Zeledón, hasta esta fecha.

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