Dueños de restaurantes del balneario La Boquita, aseguran que un grupo de mexicanos que desde hace dos meses se presentaron a ese lugar para hacerles ofertas por sus locales, son los mismos a quienes en los últimos días la Policía y el Ejército les ocuparon más de 4,300 kilos de cocaína.
DUEÑOS DE NEGOCIOSCON TEMOR
Los dueños de esos locales, que por temor omitieron sus nombres, presumen que eran capos mexicanos quienes llegaron en varias ocasiones acompañados por supuestos representantes del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), así como un alcalde de la zona, a pretender que les vendieran esos locales aledaños a la playa.
La titular del Intur, María Nelly Rivas, negó que tenga alguna “petición formal” de inversiones en el sector de La Boquita. “A nosotros no nos ha llegado ninguna solicitud al respecto, es decir que no existe”, señaló.
INTUR NIEGA QUEHAYA PETICIONES
Y agregó: “Eso no es cierto, porque se les suele acompañar a los inversionistas cuando el proyecto ya se conoce y se tiene que hacer una inspección, es decir que ocurre cuando ya nos han presentado el proyecto”.
La funcionaria explicó que cualquier inversión, antes de ser autorizada, pasa por una junta conformada por el gobierno y cámaras de turismo, a su vez deben cumplir una serie de requisitos, como presentar récord de Policía.
Los lugareños aseguran que los mexicanos hasta llegaron a ofrecerles vehículos nuevos por viejos y les aseguraron que darían una mejor imagen al balneario. No obstante, les llamó la atención que muchos de los supuestos inversionistas presentaban tatuajes visibles.
¿TRASIEGO FUE PLANIFICADO EN RESTAURANTE?
Temen que la operación de trasiego de los más de tres mil kilos de coca fue planificada en un restaurante del sector, donde hasta prepararon una barbacoa.
Recuerdan que los vehículos en los cuales se movilizaban, son las mismas camionetas que después supieron que la Policía había circulado en el sector de San Rafael del Sur, tras efectuado el quiebre.
Una de las dueñas de esos locales dijo que es normal observar en las playas circulando personas que suben y bajan en cuadraciclos, pese a que más allá del balneario no hay restaurantes.