La inconformidad expresada por algunos transportistas de Managua, sobre la distribución gradual del combustible venezolano, provocó que ninguno de ellos obtenga el beneficio de diesel barato tras el arribo de los primeros 80 mil galones del carburante sudamericano.
El alcalde capitalino, Dionisio Marenco, dijo no saber qué hará con el diesel que adquirió desde Venezuela con facilidades de pago, ya que los buseros se molestaron porque con 80 mil galones sólo se cubriría a dos cooperativas, o un máximo de tres, durante diez días, y ellos querían ser beneficiados todos de una vez.
“Aquí a veces pasa que queremos comernos el venado antes de matarlo, ayer (viernes) les dije (a los buseros) que se calmen, que estén tranquilos, que si no quieren entrar en este momento al programa porque no hay para todos, simplemente aplicamos el diesel a otro uso, o lo acumulamos hasta que tengamos suficiente para todo el mundo”, expresó Marenco.
El alcalde anunció a inicios de esta semana, que debido a la poca cantidad de combustible traído desde Venezuela, solamente tres cooperativas serían beneficiadas con precios de diesel barato: la Parrales Vallejos, la Colón, y la 21 de Enero.
Posteriormente el director del Instituto Regulador del Transporte del Municipio de Managua (Irtramma), Francisco Alvarado, mencionó que el objetivo era cubrir 200 unidades, y si no se llegaba a un arreglo con las tres cooperativas, al menos buscarían beneficiar a dos.
A cambio de obtener combustible prácticamente a mitad de precio, los buseros beneficiados debían de bajar el costo del pasaje a 2.50 córdobas, ya que actualmente todos cobran 3.00 córdobas al margen de la ley.
Ante esa situación, el presidente de la Unión Regional de Cooperativas de Transporte Colectivo (Urecootraco), Rafael Quinto, mostró su inconformidad, basado en que habría una competencia desleal entre quienes cobraran 2.50 córdobas y los que siguieran pidiendo 3.00 córdobas, ya que una buena cantidad de rutas comparten corredores.
NO TOCAR EL COMBUSTIBLE
El Alcalde de Managua lo explicó de la siguiente manera. “La molestia no es que tengás o no combustible, sino que si vas o no a bajar el precio. La solución es no tocar el pasaje, pero ellos no quieren que haya pleito entre un bus y otro, vamos a ver cómo lo arreglamos eso”, dijo.
Las posibilidades presentadas por el alcalde son tres: una consiste en utilizar el combustible para resolver necesidades de otras ciudades que no sean Managua. Otra es venderlo para ayudar a sobrellevar la crisis energética del país. Una tercera es almacenar el diesel hasta que puedan cubrirse los 20 mil galones que necesitan cada día todos los buseros de la capital.
El problema es que la importadora Albanic, registrada en Venezuela como Albapetróleos de Nicaragua, filial de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), de la cual Marenco es vicepresidente, no tiene capacidad de almacenamiento en Managua, y por eso la apuesta era alimentar directamente a las cooperativas.
Aún sí, el alcalde se mostró optimista con su proyecto del “petróleo” venezolano, y se inclinó por la opción de acopiar el combustible mientras llega un segundo cargamento de 1,200 galones de diesel, que sumado a los 80 mil iniciales, cubrirían la flota de 900 buses del transporte urbano colectivo de Managua durante diez días.
El entusiasmo envolvió a Marenco de tal manera que aseguró que todo se resolvería en las próximas horas, a pesar de que las diferencias entre los buseros le restaron posibilidades de conseguir almacenamiento en las distintas cooperativas una vez que la embarcación venezolana le entregue el combustible en El Rama.
El alcalde viajará a Ciudad Rama al mediodía de hoy, junto a un representante de PDVSA, para recibir los 80 mil galones de combustible. Unas diez cisternas de dos empresas nacionales trasladarán el diesel a Managua.
Marenco dijo que los problemas con Petronic para almacenar el petróleo ahora son económicos. “Me quieren cobrar seis dólares por transporte, el precio promedio del año pasado fue 2.30 a 2.50 dólares, en 10 millones de barriles son 30 millones de dólares, con eso comprás una planta eléctrica entera, no lo puedo aceptar”, dijo.