Managua
10:47 pm
04.10.06
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Editorial
Control de remesas y subsidios

El candidato presidencial del FSLN, Daniel Ortega Saavedra, aseguró que si gana las elecciones del próximo 5 de noviembre, el Estado intervendrá en la relación mercantil de las empresas que transfieren remesas y sus clientes, con el propósito de ayudar a estos últimos a “usar bien su dinero”. Otros líderes del FSLN han secundado a su candidato y han advertido que la gente debe “aprender a usar mejor sus remesas”. Por eso, dicen, un nuevo gobierno sandinista les pediría que inviertan su dinero en algo constructivo, que les genere beneficios a largo plazo y no en licor o en artículos suntuarios que en nada les ayudan a salir de su pobreza.

Suponiendo que los líderes sandinistas tuvieran en realidad la buena intención de ayudar a que los nicaragüenses usen bien su dinero, de todas maneras su plan sobre las remesas familiares genera inquietudes. ¿Debe el Estado —con todo y las supuestas buenas intenciones que podrían tener los funcionarios— decir a los ciudadanos qué hacer y qué no hacer con su dinero? ¿De dónde tomará el gobierno el dinero que pagan los clientes por concepto de comisiones? ¿Con subsidios del presupuesto? ¿Se pretende matar y luego estatalizar el negocio de las remesas?

Los individuos tienen que aprender a actuar responsablemente. Ni Dios mismo —con todo el poder que tiene de hacerlo— nos obliga a hacer lo bueno y lo correcto, sino que deja que cada ser humano ejerza su libre albedrío y tome decisiones para bien o para mal y que madure en el proceso. Ésta es la esencia de la libertad. El sandinismo debería entender de una vez por todas que el Estado no debe inmiscuirse en la vida privada de los ciudadanos, que sus funciones son otras y distintos los medios de llevarlas a cabo. Sin embargo, es obvio que los dirigentes sandinistas no piensan de esta manera porque se aferran a su concepción del Estado paternalista que vigila, dirige y controla a los ciudadanos hasta en los detalles más íntimos.

Como bien ha dicho un funcionario de una agencia especializada en el manejo de las remesas, este negocio no es resultado de la voluntad política del gobierno, sino una relación entre privados y así debe mantenerse. Si el Estado mete sus manos, la desconfianza va a crecer y los flujos de remesas van a disminuir. Por otro lado, resulta evidente que el control gubernamental de las remesas no es una idea original de Daniel Ortega. Lo que pretende es copiar el modelo de Hugo Chávez en cuanto a la regulación de las divisas. LA PRENSA informó hace algunos días que en Venezuela las remesas están férreamente controladas por el gobierno. Las empresas que las transfieren están obligadas a venderlas al Banco Central de ese país el cual las paga al público al precio oficial. Los venezolanos tampoco pueden comprar dólares libremente. El techo es de 10 mil dólares al año y quienes lo sobrepasan pueden ir a la cárcel. Asimismo, la ley prohíbe que se saquen del país más de 300 dólares por persona. Esto último se debe, en parte, a que el gobierno de Chávez ha creado incertidumbre y desconfianza y la gente ha estado sacando sus capitales anticipándose a un posible colapso de la economía.

De todas maneras, es bueno que los nicaragüenses sepan de antemano a qué atenerse si Daniel Ortega vuelve a ser presidente de Nicaragua. ¿Qué otros planes esconderá bajo la manga de la camisa? ¿En qué otras áreas privadas intervendría un nuevo gobierno sandinista? Por eso es que votar por Daniel Ortega para Presidente de la República es como apostar a abrir una caja de Pandora.

Por eso es que Ortega se rehúsa a participar en los foros de candidatos presidenciales. Tiene miedo de ser traicionado por su subconsciente y hablar más de la cuenta. Pero los nicaragüenses no tenemos que seguir en este tipo de incertidumbre. Nicaragua tiene que ponerse al día con el desarrollo del resto de América Latina. Estamos a la zaga y no será por medio del paternalismo estatal aplicado a esta y a otras áreas de la economía que el país va a salir adelante.

Las remesas familiares son el único o el principal sustento de centenares de miles de nicaragüenses. Las remesas son sagradas y no hay que permitir que ningún político irresponsable las manosee.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda