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(FOTO: LA PRENSA/J. MOLINA/FOTOARTE: J. COLLADO)
¡Adivina, adivinador!
Las adivinanzas son consideradas dichos populares en los que, de una manera encubierta, se describe algo para que sea adivinado. Éstas además contribuyen al aprendizaje de los niños y a la difusión y mantenimiento de las tradiciones populares
María José Amador
revista@laprensa.com.ni

Rebeca Jirón y Demi Reyes desde que estaban en segundo nivel de preescolar recuerdan que su maestra les decía algunas adivinanzas y refranes nicaragüenses, los cuales a la hora de receso disfrutaban comentándolas a sus otras compañeras de clase. Esta dinámica vive hasta hoy que están en cuarto grado, la comparten con sus nuevas amigas Joyse Núñez y Milagros Quiroz, y aún las divierte y sobretodo amplía sus conocimientos culturales y su dinamismo mental a la hora de razonar.

—Adivinen ésta— dice Demi: “Tiene ojos de gato, pelo de gato, cola de gato, bigotes de gato, pero no es un gato, ¿qué es?”.

Entre suspenso, Rebeca, Milagros y Joyse empiezan a contestar cualquier cosa, con tal de encontrar la respuesta correcta.

A este proceso de búsqueda interna, la psicóloga María José Delgado, de la Policlínica Sol y Luna, lo califica como positivo, ya que este tipo de juegos ayudan sobre todo en el desarrollo de la memoria y a mantener la atención y la memoria a corto plazo, como lo hacen juegos como el laberinto y los rompecabezas.

“Con las adivinanzas también se pone en práctica el doble sentido de las cosas, éstas ayudan a tener un pensamiento abstracto y no hay nada mejor que aprender jugando, ya que es más dinámico y divertido”, afirma Delgado.

DENTRO DE LOS LIBROS

En algunos textos que se utilizan en los colegios de primaria, esencialmente de Español o de Ciencias Sociales, en las últimas páginas se encuentran adivinanzas relacionadas con el entorno de los menores.

Según la directora del Colegio Cantabria, licenciada Marina Martínez, las adivinanzas, los acertijos y sobre todo los crucigramas facilitan el desarrollo de los estudiantes y como prueba de esto, sus estudiantes desde primer grado son tan astutos que se aprenden de memoria poemas de Rubén Darío, sin saber leer, y además razonan más rápido ante situaciones que sus maestros relatan, en busca de una pronta solución.

Por su parte, los textos que son orientados por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD), incluyen adivinanzas como parte de la metodología de enseñanza, lo cual crea dinamismo en el pensamiento. En las lecturas, cuentos o fábulas se puede apreciar una adivinanza, para entretener la lectura.

“Nosotros usamos los libros Santillanas, los cuales son de México, pero en ellos se incluyen adivinanzas y acertijos también para que los niños se entretengan y desarrollen mayores habilidades, ya que aunque no sepan la respuesta, ellos dicen cualquier cosa y ponen a trabajar su mente”, afirma la profesora Victoria Gutiérrez, del Colegio Cantabria, donde estudian las cuatro niñas que como respuesta a la adivinanza dicen que no es un gato, sino un perro, un ratón, entre otros animales.

ADIVINA EN QUÉ AÑO NACEN LAS ADIVINANZAS

Aunque parezca sorprendente, el origen de las adivinanzas está aparentemente en el anonimato, ya que al realizar una búsqueda en libros y en la Internet, es poca la información que se encuentra al respecto, sin embargo se dan algunas pautas que coinciden en que el origen de las adivinanzas está relacionado con los chinos.

Según el escritor Pedro Moro, de la revista digital de España, Santa María de la Vega, las adivinanzas nacieron hace muchos siglos y eran creadas por ingeniosos peregrinos que disfrutaban diciendo una adivinanza. Según Moro, se dice que las adivinanzas eran siempre distintas y jamás volvían a usarse una vez que alguien las resolvía.

“Los estudiosos pretendían reconocer distintas técnicas en la formulación de acertijos. La más usual consistía en la descripción concreta de una cosa que en lenguaje metafórico resultaba ser otra”, afirma Moro en su artículo.

Este lenguaje metafórico aún está y continuará vigente en varias generaciones, mientras tanto Rebeca, Joyse y Milagros se dan por vencidas al no adivinar y Demi, con una sonrisa triunfante les dice: “Si no es un gato entonces es una gata”.

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