He dialogado con muchos técnicos que actualmente trabajan en programas, instituciones, cooperativas, etc., que formaron parte de los 248 ingenieros agrónomos, zooctecnistas y agrónomos que manejaban el Crédito Rural en el Banco Nacional de Nicaragua, donde también se organizaban y se les brindaba asistencia técnica y financiamiento a cooperativas agropecuarias con verdadero éxito. Y como no existía la cultura del no pago, pagaban sus créditos cumplidamente y el Programa de Crédito Rural presentaba ocasionalmente una mora de 1.5 por ciento.
El Banco Nacional instruía al personal que manejaba el crédito que su otorgamiento debía estar basado en dos factores que tenía que cumplir el usuario: 1) factor de trabajo y 2) factor de honradez. Además que se otorgaría sin distingos de colores políticos o de otra naturaleza. Por allí anda pregonando el candidato perdedor sempiterno que de ganar esta vez, condonaría todas la deudas de los productores, retractándose posteriormente y prometiendo reestructuraciones.
Intuyo que se continuaría esgrimiendo la bandera del no pago, pues todos sabemos que el gobierno de turno en marzo de 1988 canceló el Programa de Crédito Rural que el mismo Banco Interamericano de Desarrollo dijera que era el mejor programa de crédito agrícola al pequeño agricultor en América Latina y no se implementaban condonaciones y las reestructuraciones eran casuísticas analizándose estrictamente y sin que hubiera de por medio desviación de la prenda agraria. En todos los confines de Nicaragua aún lamentan el saqueo y desmantelamiento del Banco Nacional, y hace unos días, precisamente, oímos de los labios del presidente de una cooperativa de Camoapa, decir que el cierre del Banco Nacional provocó un retroceso en su comunidad. Recordemos que el cierre de este banco fue causado por la atomización indiscriminada del crédito, las condonaciones y en el pésimo manejo del banco o más bien en el excelente manejo de esta institución para otorgar enormes créditos con la intención de no recuperarlos y hacer nuevos ricos en detrimento de los pequeños y medianos productores que quedaron sin un banco estatal.
Nicaragua es el único país del continente que no tiene banca del Estado de primer piso. Costa Rica tiene dos bancos y el Infocoop que financia exclusivamente a cooperativas. Todos los candidatos andan ofreciendo banco estatal, pero ya desde ahora se vislumbra que hay sectores que realmente no quieren un banco estatal y éstos son la banca privada y las microfinancieras que con la quiebra del Banco Nacional hasta se están convirtiendo en nuevos bancos, dado el éxito de ganar mucho dinero, prestando dinero.
El pequeño y mediano productor es la reserva moral de Nicaragua y todavía hay economistas que no creen que Nicaragua debe apuntar su futuro económico en el campo, el riego, la agroindustria y no pensar solamente en zonas francas. Recordemos que en 1978 nuestras exportaciones globales eran de US$800 millones y Costa Rica exportaba igual suma y 10 años después bajaron nuestras exportaciones a US$250 millones, y Costa Rica, en el mismo lapso, subió a US$4,500 millones. Se menciona que ya el año pasado llegamos nuevamente a los US$800, pero en 1978 éramos 3 millones de habitantes y ahora tenemos 5.5 millones y de éstos la mayoría vive en el campo con altos índices de pobreza.
Reflexionemos sobre esto, especialmente aquéllos que quieren gobernar este “paisito” para buscar solución a esta problemática inspirándose en éxitos comprobados del pasado y no reincidir en los errores también del pasado.