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Lempira Jaen e Isadora Paz pusieron el broche de oro con su actuación, a la clausura del XII Festival Internacional de Teatro. (LA PRENSA /B. PICADO)
Una joya plástica
como cierre
El Grupo Danzabra, de Honduras, cautivó
Inés Izquierdo Miller
revista@laprensa.co.ni

Así como se engarzan las gemas para armar una joya, de esa misma manera Isadora Paz y Lempira Jaen nos ofrecieron en la noche de clausura del XII Festival Internacional de Teatro, una función magnífica.

La obra, Cuatro Elemental, cautivó al público que llenó la sala Justo Rufino Garay y que aplaudía en los entreactos y cuando ocurrían acciones maravillosas en el escenario.

Sin más recursos que ellos mismos, las luces y una banda sonora muy bien seleccionada, los actores nos contaron una visión primigenia del origen de la vida a través de los cuatro elementos.

Jaen posee una presencia escénica maravillosa, tiene el porte de los bailarines clásicos. La elegancia de sus movimientos, la forma en que termina un gesto o un giro, son magníficos.

Isadora ofrece gestualizaciones variadas, su rostro y sus manos dicen todo. Creo que en el primer acto, en ocasiones se veía un poco lenta en ciertos giros, pero en el acto del elemento tierra, derrocha fuerza, fuego sensual y voluptuosidad.

Lempira e Isadora parecen malabaristas, saltan, construyen escaleras humanas, juegan con un hermoso tronco que es arado, puntual del hogar, remo y eje de una escultura monolítica.

En el elemento agua, los actores utilizan su diafragma, sus movimientos parecen verse a través del agua y ascienden hasta llegar a la tierra, donde los vemos sembrar, cosechar, palpar y conocer la naturaleza.

En la escena del elemento aire, las luces y el sonido nos dan el espejismo sinuoso de unas figuras que el viento arrastra en un torbellino incesante, pero es en el fuego donde cristaliza la historia que se nos ha venido contando sin palabras.

En ese momento, los actores ocupan puntos separados del escenario y aun así son el complemento uno del otro, hasta reunirse de nuevo.

Es la historia del hombre y la mujer luchando, trabajando y creando juntos, encarnados en las contorsiones, giros, saltos y gestos de Danzabra. Es la apoteosis de la magia de la danza.

Llenos de satisfacción espiritual, los espectadores ovacionaron el desempeño artístico de este grupo hondureño que cerró con excelencia la jornada teatral.

CLAUSURA DEL FESTIVAL

Con las palabras de quien constituye un hito de la dramaturgia nicaragüense, doña Socorro Bonilla terminó el XII Festival. Fueron siete noches donde vimos muy buenas propuestas. Los grupos nacionales este año trajeron propuestas más elaboradas y un desempeño superior. Frescas quedan las imágenes de Teatro Danza Desequilibrio en el abordaje de un tema femenino a través de una combinación de textos, danza y proyecciones.

El Barbero de Soto, interpretado por Yulio Calero, trajo una oleada de frescura. Teatro Al Margen nos dio la visión de las nuevas búsquedas, del teatro moderno.

Los grupos de Matagalpa ofrecieron puestas escénicas menos ingenuas y de más calidad. Los invitados extranjeros aun con dificultades, como la falta de fluido eléctrico, impresionaron al público nicaragüense por lo profundo de sus temáticas como Fronteras Desviadas, del grupo Mujeres en Ritual y Cartas al Pie de un Árbol, de Mexicali a Secas, y por la original expresión artística como Danzabra.

El Festival, que no cuenta con financiamiento estatal, logró sus objetivos, cada noche hubo mucho público, tanto en las funciones como en el programa paralelo y los espectáculos musicales.

Hubo un reconocimiento para el comité organizador por su labor y perseverancia por mantener esta fiesta de las artes escénicas. Lucero Millán, Els van Popel, René Medina, Raúl Quintanilla, Jessica James, Edwin Berríos, Amanda Polo, Francisco Morales así como el equipo técnico recibieron el aplauso de todos.

Ha cerrado el telón y cada grupo regresa a sus locales a crear nuevas propuestas, a crear la magia necesaria para cautivar en el 2007 a quienes aman y disfrutan del teatro.

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