El próximo 6 de octubre, la Conferencia Episcopal de Nicaragua encabezará una marcha desde Catedral de Managua hasta la Asamblea Nacional, para pedir a los legisladores que no incluyan en el nuevo Código Penal el término “aborto terapéutico”, porque es una muerte “inducida” para el no nacido a través del aborto terapéutico.
El sacerdote Pablo Villafranca, rector de la Iglesia Sagrada Familia, aseguró que la posición de la Iglesia es preservar la vida humana porque constituye un “derecho inviolable que sólo Dios la crea y sólo Él es el dueño absoluto de la vida”.
“Abortar es matar” reza un eslogan que la Iglesia Católica ha hecho público.
Villafranca asegura que la Iglesia considera “un asesinato” privar de la vida a cualquier ser humano desde su concepción hasta el fin natural de la vida.
EXCOMUNIÓN
En ese sentido, la Iglesia Católica condena y castiga severamente el aborto. El canon 1398 del Código de Derecho Canónico dice: “Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae”. La excomunión latae sententiae es el castigo más severo de la Iglesia Católica y consiste en la excomunión que sigue automáticamente a la comisión de ciertos actos graves.
La Iglesia Católica, las iglesias evangélicas y el Ministerio de Educación, así como sectores sociales que defienden el derecho a la vida tienen el deber cristiano de informar mejor a la población sobre el controversial tema del aborto, dado que hay sectores que están presionando para que el aborto terapéutico se mantenga legalizado.
Villafranca exhortó a los diputados hacer uso de la razón apegados a los principios divinos de preservar y defender la vida, rechazando todo tipo de argumentos para seguir legalizando el aborto terapéutico.
Dijo que la Iglesia y la sociedad tienen que promover la cultura de la vida en todo momento.
“El aborto terapéutico es una excusa para matar a quien no tiene culpa y tiene derecho a vivir”, aseguró el sacerdote Pablo Villafranca.
Por su parte, Lilly Montealegre, laica católica, expresó que el aborto terapéutico no puede tener cabida dentro de las leyes porque es sinónimo de “muerte”, “ es asesinato”.
Añadió que el aborto terapéutico es “una manera cruel y vil de matar a un niño o una niña. Eso no puede ser; tenemos que defender la vida que es algo precioso y bello que Dios nos da”, señaló Montealegre.
“Hay que poner su mirada a Dios y estoy seguro que esas mujeres con ese dilema de aborto van a tener una respuesta y se les abren las puertas y las ventanas, hay muchas bendiciones con un hijo”, expresó Montealegre.
“JAMAS SE PRACTIQUEN UN ABORTO”
Para el doctor Álvaro Lacayo, director del Instituto de Neurología y Desarrollo Humano, las consecuencias del aborto ocasionan daños permanentes, recurrentes que pueden aparecer días, semanas, meses o años después de haberse sometido a la terminación del embarazo.
“Inicialmente hay depresión, complejo de culpabilidad, pesadillas e intento de suicidio en más del 30 por ciento de estas mujeres, especialmente cuando no reciben atención médica ni antes ni después del curetaje finalizador de la vida embrionaria. El ciento por ciento llega a padecer en algún momento de su vida depresión severa, insomnio, pérdida de peso, pérdida del apetito y falta de deseo para vivir”, afirma Lacayo
Según el médico, la palabra “terapéutico” es simplemente “eufemismo para atenuar semánticamente el concepto de aborto como terminación forzada de una vida humana”, sostiene contundente el neurólogo y psiquiatra nicaragüense.
ADOPCIÓN
Una alternativa, según el médico, es dar en adopción al niño, pero nunca matarlo. Las organizaciones humanitarias que existen pueden aceptar a cualquier niño o niña en adopción, si la madre después de dar a luz y oírlo llorar y sentir el latido del corazón cercano al de ella todavía decide darlo en adopción en vez de entregarlo a la muerte.
“Nuestro lema es: ‘No a la eliminación sí a la adopción’… y les garantizo que no se arrepentirán jamás”, exhortó Lacayo, connotado médico de la neurología y la psiquiatría.
ABORTAR ES MATAR
Para Karla Bravo, abogada y cristiana evangélica, la vida se tiene que conservar tal a como lo establece Dios en la Biblia.
“No podemos dar puerta a que se mate a los niños con justificación legal. Por mis principios cristianos abortar a un ser humano es matar. Lo condena la Biblia que es palabra de Dios”, afirmó.