Managua
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01.10.06
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Noticias >> Nuestra Gente
Mausi Hayn y Eddy Kühl, propietarios de Selva Negra. (LA PRENSA/R. ORTEGA)
Mausi y Eddy, los enamorados que hicieron su propio paraíso
¿Cómo descifrar el dulce misterio que existe en la comunicación sin palabras de dos enamorados que intercambian miradas? Los ojos, caro lector, poseen un lenguaje mágico que se enriquece en ternura, belleza, forma y significado cuanto más se aman las parejas. ¿Qué no lo creé? Pues vamos a Selva Negra
Mario Fulvio Espinosa
El nido de amor

Aquí han hecho ustedes no solamente un emporio sino un nido de amor. ¿Qué pasará en el futuro? ¿Quién dará continuidad a lo que han construido?
Tenemos la esperanza de que esto no morirá. Los trabajadores han conseguido autoestima, se han preparado, se han entrenado y viven tranquilos en sus viviendas, tienen su escuela, su clínica, sus campos deportivos. Por otra parte ya nuestra hija ha cogido la seña y está entregada a Selva Negra que es un ejemplo de protección y desarrollo del ambiente, de producción en libertad y el nido de amor y afecto que siempre quisimos tener.

Casi un falansterio

“Es agradable convivir con los trabajadores y ellos se sienten identificados con la finca, pues la cuidan y defienden con el mismo amor y el mismo cariño con que lo hacemos nosotros. Hay trescientos de ellos, unos trabajan en la agricultura, otros en la ganadería, otros en el hotel y otros en el beneficio de café”, comenta Mausi Hayn sobre la vida en el hotel de montaña, Selva Negra.

Ella se sentó a su lado como quien no quiere la cosa, él simuló no darse cuenta y siguió como esfinge mirando la laguna, pero su mano derecha bajó lenta, disimulada, buscando la mano de ella. Estamos alrededor de una mesa en el comedor de Selva Negra. Frente a nosotros la laguna soñadora que sirve de espejo a la impresionante montaña de grandiosas cúpulas de jade y esmeralda.

El aire que aquí se respira acaricia el rostro y vivifica el ánimo. Baja desde la cordillera azul impregnado de aromas y sonidos misteriosos. A veces el oído amoroso y sensible puede escuchar lo que parece el eco lejano de cartujos que cantan, en otros momentos emite silbidos prolongados y lánguidos cuando pasa estrujado entre las enormes oquedades de piedra, después parece un susurro adornado de diminutas, casi invisibles, gotitas de rocío.

Desde un recodo del lago avanzan varios cisnes, altivos, airosos. Su blancura de nieve destaca sobre la superficie verde del agua. Orgullosos pasan frente a nosotros alterando el reposo del líquido precioso que hace ondas cristalinas que van tras ellos como un cortejo nupcial. Pienso, ese que va adelante puede ser Zeus, el artero, el tramposo, que tomó la forma de esa ave para seducir a Leda y para hacer más fácil su conquista la llevó a un edén encantado como éste.

Ya casi le miro forma de cisne a Eddy Kühl, con su parado elegante de campeño norteño, con la gran nariz de Quijote caminando hacia adelante y el gran bigote entrecano terminado en agudas puntas que parecen pedir vía libre para el apéndice nasal.

Ahora se trata de platicar con ambos (Eddy y Mausi). Se me antoja que será como entrevistar a Adán y Eva dentro del mismo Paraíso, nada más que sin serpientes ni manzanas misteriosas que encierran en la dulzura de su pulpa todo el bien y el mal de la humanidad.

¿Cómo comienza esta historia? ¿Cómo se conocieron?

(Ella, muy decidida, toma la iniciativa) Le conocí cuando ya era un adulto, a pesar de eso sabía de su existencia y también que era muy coqueto, así que tuve que demostrar que no tenía interés (recurso femenino muy valedero, pienso).

GENIO Y FIGURA CORREGIDO

¿Y se ha compuesto de esa coquetería?

No don Mario, la coquetería no se le va a componer nunca. ¡Por favor! Pues ocurrió que yo estudiaba en el Teresiano, estamos hablando del año 1966. Hace poco, ¿verdad? Nos casamos en 1967.

¡Ajá, qué bueno! Aquello fue friendo y comiendo.

Sí. ¿Verdad?

Eso está bien, pero yo quiero conocer la parte romántica. ¿Fue tórrido ese romance?

Yo llegaba a La Veloz, la famosa Veloz de los Fogel. Llegaba porque ahí estaban todos mis primos, todos jóvenes. Mis amigas me envidiaban porque yo tenía conecte con todos los “muchachos de La Veloz”. Una tarde, en una de esas llegadas, estaba platicando con mis primos cuando apareció él. Por cuenta iba en plan de conquista solapada porque me dijo: “Fíjate que no entiendo tal y tal cosas de mis clases, ¿por qué no me ayudas a estudiar?” ¡Qué cuento! ¿Verdad? Que yo le leyera del libro para que él pudiera concentrarse y aprender mejor.

Él estaba estudiando ingeniería. No se me olvida que la primera clase que me pidió le leyera se refería a las cunetas de las carreteras y qué sé yo. Lo aplazaron en esa clase, pero aprobó otra materia, allí nos empezamos a tratar, empezamos a salir y a los pocos meses nos casamos.

Bueno, es que tenía su manera de matar pulgas.

Uhhh, y las mataba rápido, rapidísimo.

TODO CABE EN UN VOLKSWAGEN

Y usted don Eddy cuéntenos, ¿cómo realizó la hazaña de pescar una perla tan linda?

Es cierto, ella me ayudó a leer ese libro. Pero el recuerdo que tengo de esos tiempos es que ella andaba manejando un Volskwagen viejo, de esos que tenían la ventana de atrás bien chiquita y en vez de pidevías una manito que salía por delante. Ella maneja desde que tuvo 14 años y yo venía de Estados Unidos de estudiar arquitectura, era un muchacho de 21 años, ella tenía seis años y medio menos.

Para aprovechar el tiempo entré a estudiar Ingeniería en la UCA, que estaba en las afueras de la ciudad, como el Teresiano quedaba en la misma vía recuerdo una vez que estaba con mis amigos, entre otros con Carlos Chauseul y Nicho Marenco… Y veo venir el Volskwagen de Mauci. “Esa muchacha —les dije—, es de ascendencia alemana igual que yo, somos medios parientes, van a ver que le voy a pedir ride y me va a dar”. Y le hice la seña del “ride”, pero ella rummmmmm pasó y ni siquiera me volvió a ver. Todos mis amigos se quedaron riendo y yo apenado. Así que prometí conquistarla… La cosa es que a los seis meses ya andaba manejando ese Volskwagen… Y el colmo es que fuimos de Luna de Miel a Costa Rica en ese Volskwagen. Ese auto lo vendimos después del terremoto, le cayó encima la casa.

¿Qué cualidades de ella hicieron germinar su ilusión de enamorado?

Siempre me gustó por lo enérgica, por su incansable actividad, además es guapa, noble y buena.

Tiempos pasados (interviene Mausi), cuando todos éramos jóvenes y nos veíamos chavalotes…

(Eddy) Cuando ella me aceptó me dijo: “Yo quiero relaciones serias, no quiero que vayas vacilando por ahí con esa tu fama de don Juan”. Yo le prometí enmendarme, y cumplí. Ya son cuarenta años casi lo que llevamos unidos.

LENGUAJES DE MIRADAS

¿Y no han habido quejas, algún desliz pequeñito por ahí?

No, porque ella me regaña con los ojos.

(Mausi) Ha cumplido su palabra. Ha sido muy serio.

Nos casamos en Monte Tabor. Hubo una oposición, la de mi abuela, ella dijo: “No se puede casar con la hija de mi primito”.

¿Y los padres de ustedes qué decían?

(Mausi) Pues, mi papá y mi mamá mantenían que éramos parientes y que no podíamos contraer matrimonio. Él me engañó, decía después mi mamá. (Eddy) Es cierto. Es que yo llegaba con el pretexto de sacar a pasear a la sobrina.

(Mauci) Y no había objeción para que saliera con él, porque decían: “Si va con el tío”.

¿Y como un cuento de hadas se casaron y tuvieron muchos hijos.

La verdad es que nunca planificamos los hijos. Toda la vida dijimos vamos a tener hijos hasta que yo cumpla los treinta años. Me operé después de los treinta años para ya no tener más niños y así fue. Nos casamos el primero de junio de 1967, pronto vamos a cumplir cuarenta años de casados. Tuvimos cuatro hijas mujeres nada más.

¿Y no trataron de buscar el varoncito?

(Eddy) Claro que sí, pero a la tercera perdimos la esperanza. Por eso a esa hija le pusimos mi nombre, pero con H, se llama Heddy, trabaja en la CNN en Atlanta donde ha cosechado muchos éxitos, es periodista.

¿Qué me cuentan de la luna de miel?

(Mausi) Fue agotadora… Fuimos a Costa Rica en el Volskwagen y ahí él me dio la primera regañada porque cuando salimos de tiendas me detuve a comprar pasquines. Si casi era una chavalita. Y él me dice “¿cómo vas a leer pasquines si ya sos mujer adulta?”

EL PARAÍSO DEL AMOR

¿Cómo vinieron a dar a Selva Negra, que considero el elemento que los ha unido más?

Cada quien trabajaba por aparte, pero en 1969 empezamos el negocio de fabricar estructura metálica. Eso era agotador, pero con el terremoto y las tareas de reconstrucción logramos buenas ganancias y quisimos aprovechar esa plata para invertirla en la familia, sacamos a mi suegro del trabajo y le dimos dinero para que construyera su casa, pero el señor se desesperaba porque estaba acostumbrado a trabajar todo el tiempo. Entonces mi cuñada nos dijo: “Bueno aquí la solución es comprar una finquita para que él pase entretenido trabajando. Un día nos enteramos que estaban vendiendo la Hammonia. Venimos a conocerla un domingo y nos enamoramos tanto del lugar que ya el miércoles estábamos negociando la compra, firmando papeles y todo lo demás. Eso fue en julio de 1975.

¿Qué encontraron aquí cuando llegaron?

(Mausi) Aquí no había nada sino una depresión. Había muchos árboles secos en los alrededores entre los que pasaba un caminito para sacar café. Es difícil aquí localizar áreas planas y por eso nos costó encontrar espacio para el campo de beisbol de la comunidad... No todo ha sido color de rosa. Tuvimos que resolver muchos problemas pero también encontramos el apoyo valioso de mi suegro, de los trabajadores y de nuestras hijas.

Tuvimos suerte porque para ese año comenzó a subir el precio del café y pudimos pagar todas las deudas, ya teníamos nuestra casa terminada y los amigos querían alquilarla para vacaciones. Eso nos afianzó la idea del hotel, construir otras casitas y mejorar las instalaciones.

¿Les gustaría quedarse para siempre aquí?

En una lugarcito, a media selva, ya mandé a hacer las fosas. Quedan cerca de la capilla, sobre una colina.

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