El sector bancario de Centroamérica, en un giro de 360 grados, se lanzó a su internacionalización, es decir a la participación de bancos extrarregionales que confirman así el creciente clima favorable para la inversión en el istmo, donde operan alrededor de 70 bancos, según representantes del sector.
Hasta ahora eran los bancos del istmo los que se lanzaban a la “conquista” de nuevos territorios en el área, pero recientemente bancos de la talla de Citigrup, HSBC e incluso GE Consumer Finance, división de General Electric de financiamiento al consumo han anunciado la adquisición total o parcial de tres bancos regionales: Grupo Financiero Uno, Banistmo y BAC Internacional Bank, respectivamente.
La carrera parece que no terminará ahí. En El Salvador informes extraoficiales indican que Citigrup, uno de las mayores entidades financieras del mundo, analiza la posibilidad de hacer un tratado con la Unión de Bancos Cuscatlán.
Hasta ahora, las operaciones concretadas habrían superado los 4,000 millones de dólares. El Producto Interno Bruto (PIB) de Nicaragua, es decir el valor de la producción nacional, cerró en 5,000 millones de dólares el año pasado.
El presidente de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), el ecuatoriano Fernando Pozo, es claro al pronosticar que la presencia en la región de bancos de Norteamérica y Europa, por ejemplo, se irá sintiendo cada vez más.
Otros como Ricardo Amorim, jefe de Estrategia y Pesquisa del banco WestLB para Latinoamérica, confirma que el subcontinente en general tiene “grandes oportunidades” para atraer capitales de Asia, en particular de países como India, Japón y China, hacia el sector financiero y bursátil.
Esto, en parte, contribuirá a fomentar el crecimiento del sector financiero, de su cartera de crédito y depósitos, lo que supone una competencia que, para el cliente, significará por ejemplo mejores tasas de interés, tanto para préstamos como para ahorros, según algunos analistas.
Otros, como el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Mario Arana Sevilla, augura una transferencia de tecnología y conocimiento hacia el istmo.
“Siento que se está dando un proceso de crecimiento, de regionalización de la banca. Creo que cada vez que se reduzcan las barreras y que entremos a un mundo más globalizado, eso se va a ir profundizando”, comentó Pozo durante su participación en la reciente 40a Reunión Anual de Felaban realizada, a mediados de noviembre, en Río de Janeiro, Brasil.
Para Amorim la tendencia al ahorro de un buen grupo de países asiáticos es una oportunidad que debe ser aprovechada al máximo por Latinoamérica.
Las reservas internacionales monetarias japonesas superan los 833 mil millones de dólares, mientras que las chinas suman los 854 millones de dólares.
Para términos comparativos, las reservas internacionales de Nicaragua sumaron los 848 millones de dólares a mediados de noviembre.
El crecimiento también acelerado de las economías de India y China, por encima del nueve por ciento anual, también está generando capitales que bien podrían ser captados por la región hacia sectores con creciente potencial como la construcción, el mercado de valores, ya sean del Gobierno o de la empresa privada y, por supuesto, del financiero.
AUGURAN BENEFICIOS
Al confirmar la decisión de Citigroup, de adquirir recientemente el ciento por ciento del Grupo Financiero Uno, su presidente Ernesto Fernández-Holmann se declaró “convencido” de que esta operación “significará nuevas oportunidades y ventajas para nuestros clientes y colaboradores, al pasar a formar parte de un grupo reconocido mundialmente por su calidad, innovación y liderazgo” .
También señaló: “El hecho de que Citigroup haya decidido ampliar sus operaciones en Centroamérica a través de esta adquisición, significa que la región ha alcanzado un buen nivel de madurez y de estabilidad económica, fruto de los últimos años de crecimiento y de acceso de más consumidores a productos financieros de calidad. La región está dentro de la globalización mundial”.
El trato entre Citigroup y el Grupo Financiero Uno habría superado los 1,400 millones de dólares, según estimaciones extraoficiales.
El 20 de julio del 2006 HSBC anunció la firma de un acuerdo para adquirir el Grupo Banistmo, S.A. (Banistmo), uno de los mayores de Centroamérica, y a su vez realizar una Oferta Pública Accionaria para adquirir las acciones circulantes de Banistmo en efectivo.
La semana pasada, según un informe de Banistmo, HSBC concluyó la adquisición del 99.98 por ciento de las acciones de Banistmo, por un precio total de aproximadamente 1,770 millones de dólares.
La adquisición de Banistmo complementa las operaciones existentes de HSBC en la región, específicamente en Panamá, en donde la subsidiaria de HSBC, HSBC Bank Panamá, S.A. provee servicios financieros a clientes de banca personal y corporativa a través de sus 19 sucursales.
Según Banistmo “esta adquisición permitirá a HSBC responder a las necesidades de sus clientes regionales e internacionales. También le permitirá a HSBC establecer presencia en cinco nuevos mercados: Colombia, Costa Rica, El Salvador, Honduras y Nicaragua, y le dará acceso a una población total de 83 millones de personas”.
“SON SALUDABLES”
Estas operaciones bancarias “tienden a ser saludables”, según indicó el presidente del BCN, Mario Arana Sevilla, quien agrega que éstos aportan conocimiento, tecnología y capital al invertir en la región.
Según Arana, hay interés de banqueros de Asia, quienes buscan información sobre el funcionamiento de la Bolsa de Valores de Nicaragua y el mercado de títulos valores. Asegura que el ingreso de nuevas inversiones de este sector permitirá incrementar la liquidez en la economía, es decir el efectivo, al tiempo que potenciará el sistema financiero, generando un mayor acceso a recursos financieros.
No obstante sostiene que estas alianzas no necesariamente implicarán una reducción en las tasas de interés en el corto plazo, aunque aclara que esto incluye una mayor competencia. “Siempre la competencia lleva mayor oferta a menor costo de los recursos financieros”, agrega.
El economista Néstor Avendaño considera que estas operaciones bancarias le imprimirán mayor competitividad al sector financiero. “La competitividad se mide en gran forma por el costo del dinero, que en el país es elevado”, recuerda.
En este sentido, augura que la competencia se expresará en una reducción de las tasas de interés, las cuales son demasiado altas, agrega el economista. Actualmente las tasas pasivas, es decir para ahorros, superan poco más del 5 por ciento y poco más del 10 por ciento la actividad, es decir las de crédito.
Estas fusiones o adquisiciones bancarias son además un reflejo de la globalización de los servicios financieros, destaca Avendaño, pero llamó al sector a seguir haciendo esfuerzos para reducir “sus altos costos administrativos”.