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Del Güegüense al gobernante electo
Marvin Saballos Ramírez
El autor es psicólogo social.

¡Matateco Dio Mispiales, Señor Gobernante Electo Ortega!

Pues ahora converso tranquilamente con mis muchachos, ya que en estos tiempos no es menester licencia para expresarse con libertad.

Primero, quiero felicitarlo porque ha sido cívica y pacíficamente electo. ¡Válgame Dios, eso es un logro tan grande! Usted sabe muy bien cuánta sangre, cuánto sufrimiento, cuánto atraso económico, cuánta pobreza y miseria nos han costado durante siglos las guerras por el poder.

La obra que lleva mi nombre, expresa mi lucha permanente por la libertad: libertad de trabajo, libertad de empresa, libertad de movilización, contra la corrupción de las autoridades ¡Qué difícil se hace la vida cuando se tiene un gobierno autoritario que no lo deja a uno trabajar honradamente en lo que es su deseo, moverse a vivir adonde uno quiere, impide invertir con seguridad y confianza y por último nos quiere robar hasta la alcancía!

En mi obra también he propuesto que los conflictos los resolvamos ganando todos, negociando como la gran familia que somos, por eso le propuse a Tastuanes el matrimonio de su hija, Doña Xuche Malinche con mi hijo Don Forcico.

Y todo eso expresado de manera valiente e ingeniosa, con humor y coraje, ¡porque el que se aflige se afloja!

¡Matateco Dio Mispiales, Señor Gobernante Electo Ortega!

Me doy cuenta por diversos estudios de que mis descendientes del Año del Señor de 2006 tienen ahora la convicción de que sus opiniones son tomadas en cuenta para decidir quién será el gobernante del país, de que tienen derechos para trabajar y vivir dignamente; pero me entero también de que hay mucha desconfianza hacia las instituciones estatales. ¡Parece que el cabildo y sus funcionarios siguen en sus sones y fiestas a espaldas del pueblo!

¡Matateco Dio Mispiales, señor gobernante electo Ortega!

Tiene usted hoy la oportunidad de honrar la confianza general, de trabajar porque durante su gobernación las instituciones del Estado se correspondan honestamente con la cultura cívica, pacífica y democrática emergente en el país. Fortalecer las reglas del juego que garanticen en justicia los derechos de cada uno y que las cumplamos todos, desde el gobernante, pasando por los funcionarios del cabildo, hasta el más sencillo de los pobladores.

¡Matateco Dio Mispiales, señor gobernante electo Ortega!

En mis viajes desde la Manquesa, pasando por Conchagua, Guatemala, Chiapas, México y Veracruz entendí que con respeto y dignidad se puede tratar y contratar con todos los pueblos para beneficio mutuo; en los tiempos que corren a la fecha, veo que por fin tenemos libertad para relacionarnos con todos. ¡Cuántos problemas y miserias nos causaban las prohibiciones del gobierno para relacionarnos libremente con otras gentes!

¡Matateco Dio Mispiales, señor gobernante electo Ortega!

¡Válgame Dios, es para usted la gran oportunidad, soñada durante siglos, de liderar la consolidación de un Estado, de una manera de vivir, de una cultura, que garanticen los derechos y libertades para poder vivir y trabajar con tranquilidad, democracia y paz, para salir definitivamente de la pobreza y aprovechar las riquezas que generosamente nos regaló el Creador!

¡Matateco Dio Mispiales, que Dios te bendiga, señor gobernante electo Ortega!

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