En medio de estrictas medidas de seguridad, la visita de Benedicto XVI a Turquía comenzó el martes en un ambiente conciliador que propició llamamientos al diálogo interreligioso por parte del Papa y de las autoridades turcas.
Esta reciprocidad en los discursos, casi impensable hace unos días —dados el desinterés o las protestas contra la visita papal—, mitigó la tensión acumulada durante casi tres meses a raíz del discurso del Papa en Ratisbona (Alemania), y le facilita considerablemente una visita que se anunciaba difícil y que por ahora ha dejado indiferente a la población turca, musulmana en un 99 por ciento.
Diálogo, tolerancia, paz o respeto fueron algunos de los términos utilizados por el Sumo Pontífice y los representantes con los que se reunió en el primero de sus cuatro días en tierras musulmanas, donde no recibió los baños de masas a los que está acostumbrado.
“El mejor camino hacia adelante es la vía de un diálogo auténtico entre los cristianos y los musulmanes, basado en la verdad e inspirado por un deseo sincero de conocerse mejor los unos a los otros, respetando las diferencias y reconociendo lo que tenemos en común”, afirmó en inglés el Sumo Pontífice, tras reunirse con el muftí Ali Bardakoglu, director de Asuntos Religiosos.
Casi tres meses después de la crisis desatada a raíz de un discurso del Papa en Ratisbona, en el cual mencionaba implícitamente la relación entre islam y violencia, y hacía mención al profeta Mahoma en una cita de un diálogo entre un emperador bizantino del siglo XIV y un erudito persa, Benedicto XVI recalcó que “el diálogo interreligioso e intercultural” es “una necesidad vital, de la que depende en gran medida nuestro futuro”.
Las palabras del Papa causaron la ira de amplios sectores en el mundo musulmán, pese a sus expresiones públicas de lamento del impacto de su alocución, la cual, según el Vaticano, no expresaba su opinión personal sobre el islam.
“Cristianos y musulmanes pertenecen a la familia de los que creen en un Dios único”, recordó el Papa, citando el Concilio Vaticano II. “Las religiones están hechas para la paz y la reconciliación y no deben ser interpretadas de otra manera”.
Horas antes de partir a Letonia para asistir a una cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, tuvo un gesto de deferencia excepcional con el sumo pontífice al recibirlo al pie de la escalerilla del avión.
“Sabemos por nuestros trabajos en favor de una alianza de civilizaciones que esta visita (...) contribuye a la paz mundial”, declaró Erdogan el martes.
Papa apoya entraDA de Turquía a la UE
Erdogan explicó al Papa que “el islam es una religión de amor y tolerancia” y dijo haber obtenido su respaldo para una adhesión de Turquía a la Unión Europea.
“Le pedí su apoyo en nuestro camino hacia la Unión Europea. Él dijo: ‘'Nosotros queremos que Turquía forme parte de la Unión Europea’”, afirmó el Primer Ministro.
Bardakoglu, muy crítico en el pasado con el discurso del Papa en Ratisbona, que relacionaba implícitamente islam y violencia, optó por un mensaje igual de conciliador, aunque franco.
“Nosotros también favorecemos el diálogo entre las religiones (...) pero debe asentarse sobre bases sólidas”, dijo, añadiendo que lamentaba un aumento de la “islamofobia” que presenta al islam como una religión instigadora de la violencia.
Al final de su jornada el Papa conversó con el cuerpo diplomático, una ocasión que aprovechó para pedir un “verdadero diálogo” en Oriente Medio para alejar el peligro “de que se generalicen los conflictos periféricos y se extiendan las acciones terroristas”.
Uno de los temas centrales de este viaje sigue siendo el diálogo ecuménico católico-ortodoxo, motivo por el cual se reunirá con su anfitrión Bartolomeo I, patriarca ecuménico ortodoxo de Constantinopla.