Tony La Russa defenderá a Mark McGwire hasta la tumba. Para el manager, el toletero debe ser elevado al Salón de la Fama de Grandes Ligas.
“He creído en él desde el primer día. Todavía creo en él”, dijo el martes el dirigente de los Cardenales de San Luis en una entrevista telefónica con AP.
El nombre de McGwire apareció por primera vez este año en la papeleta para el Salón de la Fama. Una encuesta de la AP entre 125 cronistas de beisbol que tienen derecho a votar, cerca del 20 por ciento del total, arrojó que tan sólo uno de cada cuatro de los que opinó tiene planes de votar por “Big Mac”.
“Entonces serían dos de cada cinco. Yo haría que fueran dos de cinco”, dijo La Russa. “No puedo hablar por nadie más, de las prioridades que tienen y del peso que le dan a ciertas cosas. Yo sé cuál es mi opinión personal, y así se quedará”.
McGwire, seleccionado 12 veces al Juego de Estrellas, ocupa el séptimo lugar en la lista de máximos toleteros en la historia, con 583, pero su imagen sufrió un fuerte golpe cuando su ex compañero con los Atléticos de Oakland, el cubano José Canseco, lo acusó el año pasado de usar esteroides.
McGwire esquivó las preguntas sobre el tema de los esteroides en una vista ante el Congreso estadounidense en marzo del 2005, cuando repitió en varias ocasiones: No estoy aquí para hablar sobre el pasado.
La Russa fue el manager de McGwire de 1986 a 1995 en Oakland, y de 1997 al 2001 en San Luis. El dirigente ha dicho en varias ocasiones que nunca vio a McGwire usar ninguna sustancia ilegal para mejorar su rendimiento.
“Durante años y años lo observé entrenar y cuidarse, y si cualquiera de nosotros hace eso, crece y se hace más fuerte”, dijo La Russa.
Para La Russa es difícil saber si McGwire es tratado de manera injusta debido a su negativa a contestar preguntas en la vista congresional.
“Yo sé que la gente tiene dificultades para ponerlo en perspectiva, afirmó. No sé a dónde va. No sé cómo la gente lo mide. No sé cómo se siente el público. Para mí, el asunto es el jugador que vi año tras año. Yo creo en él. Y hasta ahí llego”.