Julio Padilla
Los nicaragüenses somos famosos por nuestra paciencia y perseverancia y creemos bastante en las promesas, pero somos también humanos y nos agotamos y cuando nos agotamos nos molestamos, aunque sea un regalo el que nos vayan a hacer, porque no se juega con la humildad ni se tienta la esperanza.
Cuando el Presidente de México, Vicente Fox, vino a nuestro país hace poco más de un año, nos prometió reconstruir la vieja Catedral de Managua y eso nos alegró hondamente, porque se trata de un símbolo religioso y de un vestigio de lo que fue Managua antes del terremoto de 1972 y del cual nos sentimos orgullosos .
Fox ha dejado muy mal al pueblo de México porque precisamente él se comprometió en nombre de este país al cual agradecemos muchas ayudas de emergencias, por eso el mandatario le debe una disculpa a su patria y a Nicaragua también .
Ya son pocos los días que le quedan en la presidencia a este gobernante que al parecer no sólo le ha mentido al pueblo de Nicaragua sino a su mismo país de acuerdo con noticias procedentes de varios Estados mexicanos . Ya en Nicaragua damos por hecho que no cumplió y también es imposible que su sucesor cumpla , máxime cuando éste no ha adquirido ningún compromiso.
El presidente Enrique Bolaños, que también ya se va, tampoco ha dicho esta boca es mía al respecto y acordémonos que él hizo el anuncio con bombos y platillos, por lo tanto también está obligado por lo menos a darnos una explicación.
De esta reconstrucción se dijo muchas cosas: se habló de que la Catedral iba a mantener su propia identidad arquitectónica y que una vez concluidos los trabajos se iba a promover turísticamente, también se dijo que serviría para realizar misas muy especiales y que se formaría un club de amigos de la Catedral para seguir preservándola e incluso se dijo que debido a lo costoso de la reconstrucción se mantendría cerrada sus tres meses, luego de terminados los trabajos, para que los visitantes no dañaran la pintura ni lo fresco de algún fino.
Éstas y tantas cosas más nos dijeron y las creímos y pensábamos que era bueno, nos ilusionamos, pero hasta ahí .
Lamentablemente Nicaragua no tiene muchos recursos para restaurar este importante templo y tenemos que seguir dependiendo de la ayuda extranjera amiga, veremos qué día otro gobernante, organismo o institución nos promete apoyarnos y nos cumple . Estoy seguro que este pueblo estará hondamente agradecido.
La otra opción sería que nuestra empresa privada, que es ya es muy representativa, aporte lo más que pueda y la sociedad en general también haga lo mismo. Los medios de comunicación también podemos aportar con una campaña masiva e intensiva de recolección de fondos y en menos de seis meses creo que habremos colectado una suma muy importante.
La iglesia por su parte también estoy seguro lanzará toda una cruzada para que la obra sea una realidad.
De momento seguiremos admirando nuestra imponente Catedral aunque sea así casi destruida y con el peligro que pueda caer con el más mínimo movimiento telúrico, que Dios no lo permita ocurra.
¡Pobre de Fox! Jugó con el Santo y con la limosna, por eso tendrá su recompensa.