El principio de la filosofía es hacer conciencia de la muerte ya que aunque el tema a abordar principalmente es la vida, la mortalidad es lo que nos hace humanos y la conciencia de la muerte la que nos hace pensantes, esto quiere decir que nos hace ver que la distancia entre la vida y la muerte siempre es la misma y que no se basa en nuestra salud o si estamos en peligro, la diferencia está entre estar vivo o muerto.
La muerte es una condición de la forma humana, ya que con cada día que vivimos vamos muriendo, es decir nuestro período en la tierra se nos va acortando. La muerte nos despierta una cierta inquietud acerca de la forma o el día en que falleceremos y por lo tanto, nos provoca la necesidad de vivir cada vez mejor, disfrutar cada momento, de adquirir nuevos conocimientos, etc.
Es una expresión común en nosotros decir: “Yo daría mi vida por vos”, pero no nos damos cuenta que nuestra propia muerte si bien da la posibilidad de alargar el período de vida de otro no puede evitar su propia muerte, es decir es de carácter personal.
Nosotros somos una unidad entre el cuerpo y el alma y aunque algunos tengamos la idea de morir, nuestra alma subsiste, puede que no sea así ya que la muerte se convertiría en algo que afecta a ambos, es aquí donde la muerte se convierte en una incógnita ya que nos hace reflexionar sobre su sentido.
En mi caso personal, la muerte es un complemento para llegar a la perfección porque soy cristiana y pienso que el morir es un nuevo nacimiento que nos lleva a una vida eterna al lado de Jesús, la cual es perfecta. Esto nos lleva a una reflexión: “La muerte no es lo contrario de la vida, sino el antónimo del nacer”, la vida es como una sala de espera donde conocemos un nuevo lado de nuestro ser y desarrollamos relaciones con otras personas que esperan con nosotros un encuentro con Jesús.
En la actualidad existen abundantes estudios biológicos, psicológicos, sociológicos, médicos, legales, entre otros sobre la muerte, todos son importantes porque ponen de manifiesto que la muerte es un fenómeno social y al mismo tiempo natural.
La muerte es algo sumamente personal y no un concepto que va a la deriva, debemos aceptar que el ser real es ser mortal. Desde mi punto de vista existen varios niveles de mortalidad, el mínimo es el de los animales y plantas, y el máximo es el de los humanos; ya que aunque decimos que sólo el que tiene conciencia de la muerte es mortal pero al final todos vamos a morir.
En lo personal he descubierto que aunque nos repugna la idea de la muerte de nuestros seres queridos y la mía misma, diariamente comprobamos que es un hecho no podemos cambiar; nuestro miedo está en que cuando llegue la muerte todo se acaba; las personas dejamos atrás, los recuerdos que un día nos hicieron sonreír o llorar, todo se acaba; pero como es común en nosotros los humanos tendemos a ver sólo el lado malo, e ignorar que a través de la muerte también se nos abre un paso a una nueva y probablemente mejor vida.
La muerte es un misterio que no terminamos de resolver, a pesar de tantas teorías que vienen desde hace ya varias décadas, una frase que llama la atención es que “la muerte no es nada para nosotros, porque mientras vivimos no existe la muerte, y cuando la muerte existe ya no somos”, esto me da ánimo para cumplir con todas mis metas ya que mientras vivo la muerte no existe en mí.