La violencia confesional rebrotó el viernes en Bagdad, donde cuatro mezquitas sunitas fueron atacadas y varios fieles fueron quemados con combustible, entre ellos niños y mujeres.
Todo a pesar del toque de queda indefinido impuesto en la capital tras el atentado cometido el jueves, el más grave desde la invasión estadounidense de 2003, en el que hubo 202 muertos y 250 heridos.
Las autoridades iraquíes impusieron el toque de queda indefinido en la capital iraquí desde las 20H00 locales del jueves para frenar la violencia.
Sin embargo, milicianos chiítas del Ejército de El Mehdi atacaron cuatro mezquitas sunitas situadas en el barrio bagdadí de Hurriyah, anunció el Ministerio del Interior, en un posible acto de represalia por los atentados antichiítas del jueves. Unas 19 personas habrían muerto, según reportes de prensa.
Los combates armados opusieron a milicianos y a habitantes del barrio, que informaron de la muerte de varias personas, un dato que el ministerio no pudo confirmar.
“No pudimos intervenir, ni el Ejército ni la Policía. Los combates eran demasiado importantes. Pedimos refuerzos al ejército estadounidense. Esto permitió que acabaran los combates”, afirmó un responsable del Ministerio de Defensa.
Asimismo, tres personas fueron heridas en enfrentamientos entre milicias del bastión chiíta de Cuidad Sadr y tropas norteamericanas a bordo de un helicóptero, el viernes en Bagdad, indicaron testigos.
“Milicianos disparaban cohetes en dirección a barrios sunitas. Un helicóptero norteamericano llegó y disparó, causando tres heridos”, explicó uno de los testigos, que pidió el anonimato. Según otro testigo “hombres en Cuidad Sadr dispararon contra el helicóptero, que respondió con disparos de metralleta, causando víctimas”.
La violencia también persistió en otras zonas de Irak.
En Tall Afar, al norte de la capital, un triple atentado con bomba dejó el viernes 23 muertos y 45 heridos, según la Policía. “Hubo tres ataques en la misma zona. El primero fue obra de un suicida con un carro comba, seguido por un ataque de otro suicida a pie”, según el alcalde de la localidad, el general Najm Abdalá.