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Noticias >> Política
El presidente Enrique Bolaños y el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza. (LA PRENSA/CORTESÍA)
Bolaños: no me dejaron trabajar
“Pudimos haber avanzado más en beneficio de los necesitados”, afirma el mandatario en su discurso de despedida ante la OEA
Rememora el calvario que le tocó vivir por el pacto Ortega-Alemán
Nestor Ikeda
WASHINGTON/AP
Gestión de la OEA

La OEA intervino en Nicaragua después que este país pidiera la activación de la Carta Democrática Interamericana, que hace de la estabilidad institucional su principal campo de acción en las Américas.

El representante personal de Insulza para la crisis nicaragüense, el ex canciller argentino Dante Caputo, es actualmente subsecretario general de la OEA para asuntos políticos.

“El sistema democrático y el estado de derecho han salido fortalecidos... y éste es un triunfo de todos”, dijo Bolaños.

Indicó que cuando asumió la presidencia en enero de 2002 encontró un país que había sido particularmente empobrecido en la década de los 80, en que gobernó Ortega. Pero se iba dejando un país con economía en crecimiento e integrado a la comunidad internacional en las finanzas y el comercio.

La mesa servida

“ Dejo al gobierno entrante, la mesa servida para servir a Nicaragua”, declaró el presidente de Nicaragua Enrique Bolaños, quien ayer pronunció un discurso de despedida ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA).

El presidente nicaragüense Enrique Bolaños, quien entregará el cargo a su archienemigo Daniel Ortega en enero, dijo ayer que se iba acongojado porque no pudo hacer más por su país por los contratiempos que le impuso el próximo presidente.

“No puedo menos que sentir congoja, pues pudimos haber avanzado mucho más en beneficio de los más necesitados”, dijo Bolaños en un discurso de despedida ante el Consejo Permanente, un órgano conformado por embajadores de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Bolaños, quien habló en una sesión extraordinaria convocada para escucharlo, no mencionó sin embargo a Ortega por su nombre en ningún momento.

“A las normales dificultades y obstáculos encontrados, se sumaron otras artificialmente provocadas para acentuar los problemas y dificultar el necesario buen gobierno, que un país como el nuestro reclama”, afirmó.

Ortega se alió a su vez con su adversario político, el ex presidente Arnoldo Alemán, en un pacto que les permitió controlar prácticamente todas las instituciones del país y socavó la estabilidad en el cargo del propio Bolaños con reformas constitucionales.

En un intento desesperado para no perder la presidencia, Bolaños apeló a la OEA en busca de ayuda internacional y el consejo envió misiones especiales que finalmente pudieron llegar a un entendimiento con Ortega y Alemán para postergar hasta enero próximo la entrada en vigencia de las reformas.

“Nicaragua agradece habernos ayudado a la construcción de una democracia más cercana a la satisfacción de las necesidades de los más necesitados”, dijo Bolaños.

Como parte de ese agradecimiento, Bolaños dio al secretario general de la OEA José Miguel Insulza una condecoración especial.

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