La escena no pudo ser mejor. Una mujer vestida de empleada doméstica recolectando café, haciendo saber que para ganarse la vida en Costa Rica tiene que hacer ambos oficios.
Cerca de ella, un grupo de obreros de construcción portando sus implementos de trabajo y coreografías de bailes folklóricos de ambos países que se movían al son de marimba.
Con estos elementos visuales, destacando la cultura, varias comunidades de inmigrantes radicadas en este país, incluyendo la nicaragüense, destacaron su importancia en Costa Rica y rechazaron las voces xenófobas contra los extranjeros.
Tal y como estaba previsto, en pleno centro de San José se desarrolló el carnaval Por una Costa Rica Solidaria e Inclusiva, que reconoce el aporte del pueblo migrante y en condición de refugio.
Desde las diez de la mañana, cientos de nicaragüenses desfilaron desde el popular parque La Merced, hasta la Plaza de la Democracia, pasando por la siempre congestionada Avenida Segunda, que fue testigo muda del derroche cultural.