Managua
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19.11.06
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Noticias >> Religión y Fe
“Todo cambio trae nuevos retos”

Querido Padre Alberto:

Soy un joven de 15 años y creo que tengo un grave problema con mi sexualidad.

Estudio en un colegio religioso y estoy consciente del pecado que estoy cometiendo, pero no puedo dejar de hacerlo.

Tengo adicción a la masturbación y a la pornografía. Muchos de mis amigos también hacen lo mismo y me aseguran que no es nada malo, que eso es muy normal entre los jóvenes de nuestra edad.

Me siento muy mal cada vez que lo hago, me siento culpable y le pido perdón a Dios, pero caigo de nuevo.

Esta adicción me afecta y me enferma, pero es un vicio muy fuerte. Me gustaría asistir a alguna convivencia de jóvenes, pero de verdad me avergüenzo de mí mismo.

Pienso que tal vez con los consejos suyos yo logre cambiar y superar este hábito que tengo.

No me atrevo a hablarles a mis padres y abuelos.

Diego, el que se siente avergonzado de sí mismo

Amigo Diego:

El proceso de crecer y madurar no es fácil. En ti, al igual que en todos los jóvenes de tu edad, están ocurriendo cambios físicos y emocionales muy drásticos. De hecho, quizás en estos momentos de tu vida estés atravesando la etapa con el mayor número de cambios hormonales. Todos los cambios nos traen nuevos retos y luchas que toman tiempo entender. Creo que uno de los retos más importantes —para todo ser humano— es el de desarrollarse sanamente como ser sexual.

Es verdad que los malos hábitos pueden llegar a formar vicios. Cualquier comportamiento repetitivo, constante y que no podamos controlar, se vuelve un problema para una vida sana y equilibrada. Pero el ser humano no tiene que dejarse dominar totalmente por instintos —ya que somos seres racionales—. O sea, podemos pensar, reflexionar y usar nuestra voluntad para dirigir nuestras acciones y pensamientos.

Tienes razón en pensar que la pornografía es destructiva y un problema que tenemos que evitar. Aunque considero que eso no significa que tu interés en ver imágenes de personas desnudas sea “anormal”. Considero que ese interés es parte de la curiosidad de cualquier adolescente que está en proceso de conocimiento de sí mismo, especialmente del ámbito sexual.

El gran problema que presenta la pornografía es que saca el acto sexual del contexto para el cual fue creado. La relación amorosa del hombre y la mujer es algo íntimo y amoroso, no un “show” o un “espectáculo” para consumo público y ganancia económica. Además, la intimidad sexual convierte al ser humano en un verdadero co-creador con Dios y quizás sea la mayor expresión física de amor entre dos personas.

Los jóvenes de hoy tienen más acceso a todo esto, por el uso de la internet y las nuevas tecnologías. Muchos padres viven al margen de todo esto. Yo creo que tu podrías conversar esto con tu padre o tu abuelo, si es que te avergüenza conversarlo con las mujeres de tu familia.

No te apresures, ni pienses que tienes que hacer lo que estén haciendo los demás. El control de uno mismo y saber actuar moralmente es algo que requiere paciencia y madurez. Dios te conoce y te ayudará a superar cualquier mal hábito —confía en Él—. También te animo a que busques la ayuda de un director espiritual, un confesor o consejero, que te ayude de una forma confidencial y más directa.

Un abrazo,

Padre Alberto

Envíe sus cartas a:

consejos@padrealberto.net

Rev. Padre Alberto Cutié

Radio Paz 830 AM

PO BOX 421500

Miami, Fl 33142

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