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Cuidemos nuestra ética
Noel Cruz Barrientos
El autor es docente emérito

Lamentablemente la ética en nuestro país y en el entorno social ha declinado considerablemente. Ante esto debemos poner suma atención y esmero, así como también tener la voluntad firme para cambiar aquello que nos cuesta, superando día a día barreras que nos impiden crecer como personas.

Pero qué es la ética, esta palabra proviene de la voz griega ethos que significa: conducta, comportamiento. La Real Academia y expertos en la temática la definen como premisas, postulados rectores de la conducta humana. Ésta se divide en ética profesional y ética fundamental; la primera que rige el quehacer profesional y la segunda la conducta humana.

La ética tiene que irse alimentando, al igual que cuando regamos una planta y la aporcamos, para que ésta esté bien lozana y hermosa, así pues en la medida que:

“Hagamos el bien, no vanagloriándonos, sino sabiendo prestar un servicio desinteresado a los demás.

“Amando y respetando la vida, porque Dios es el autor de la vida humana y sobrenatural.

“Toda persona tiene dignidad, sinónimo de grandeza, la importancia de ser humano, de poseer capacidades, inteligencia, racionalidad y sabiduría.

“A través del amor hacemos maravillas, toda persona necesita dar y recibir amor”, esto significa que cuando se ama (concepto extracarnal) es ser bondadoso, no tener envidia de nada, ni de nadie, no ser presumido, orgulloso, grosero, egoísta, no enojarse o guardar rencor, es no alegrarse de las injusticias, si no de la verdad, esto está en 1 Cor 13, 4-6, amar a Dios y al prójimo es la regla de oro.

“La igualdad es decir que nadie es menos ni más que nadie; podemos diferir en tales, riquezas y poder pero esencialmente todos somos iguales.

“La responsabilidad es otro de los elementos que alimentan la ética y que no deben jamás pasar por alto, esto se basa en la libertad, conciencia y la voluntad”.

Al contrario en nuestro ambiente laboral y social se falta demasiado a la ética, puede ser por falta de una cultura de un enriquecimiento educativo o el ambiente antisocial que influye mucho, porque no decir también el mal ejemplo de los gobiernos de turno que exigen de sus conciudadanos una ética intachable por ende arriba en las cumbres impera lo peor de la escoria, la vergüenza y la pudrición.

Cómo puede ser posible que en ciertas oficinas los subordinados se dirijan a su superior con demasiada familiaridad, cómo puede ser posible las bromas obscenas y de mal gusto, cómo puede ser posible que en nuestras instituciones reine el egoísmo, el desamor, la incomprensión, la negligencia y la pereza, debemos evitar la chismografía tan dañina en nuestro entorno laboral y social, la calumnia, la mentira y la patraña que envenena el corazón, la pornografía que desenfrena nuestra inteligencia y capacidad haciéndonos pensar como animales irracionales.

Evitemos en todo momento, la chufleta, el cuchicheo, la murmuración, las preguntas capciosas, provocativas y acosantes para empleados de nuevo ingreso, la negligencia de los jefes inmediatos, la poca responsabilidad en el actuar y hablar porque lo que el hombre siembra eso cosechará. Es hora que nuestras instituciones capaciten desde el inicio y evalúen la parte humana y aptitudinal de sus empleados para así formar personas para nuestro mundo.

¿Cómo puede ser ética que las mujeres de hoy piensen en abortar a su propio hijo? ¿Qué conciencia pueden tener esos diputados que aún piensan aprobar el aborto terapéutico? ¿Qué moral puede tener una persona que mata y todavía va al entierro? ¿Qué conciencia hay en los que promulgan leyes a favor de sus mezquinos intereses financieros sin importar que el pueblo muera de hambre y se lo coman las hormigas?

No puede haber ética en los políticos que tienen un negro pasado, no puede haber ética cuando la pulpera altera las balanzas en su negocio, no puede haber ética, cuando en los trabajos reinan la injusticia social y la explotación del hombre por el hombre, no puede haber ética, cuando se toca a Dios con las manos sucias… no puede haber ética social cuando el maestro o la maestra venden notas a sus alumnos, porque esto pone en duda la pureza en integridad de la educación, que es pilar en la construcción de la nueva sociedad.

Cuidemos nuestra ética, porque de ella hay mucho que decir…

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