Si usted visitó Buenos Aires en diferentes momentos en las últimas décadas y vio cambios en su cara arquitectónica y cultural, sepa que tras eso está Eduardo Constantini. Este economista de 60 años, presidente de la empresa de gestión de activos Consultatio Inversora S.A., es responsable de nuevos iconos de la ciudad, como el Malba —creado en 2001 y donde se ven más de 200 obras de artistas modernos y contemporáneos de América Latina, como la brasileña Tarsila do Amaral, el chileno Roberto Matta y la mexicana Frida Kahlo— y las torres de oficinas de primera clase Catalinas Plaza, creadas en 1995.
“Es reconocido en el mercado por reaccionar antes que el mercado”, dice Arturo García Rosa, presidente de HVS Argentina, en Buenos Aires. La mayor inversión inmobiliaria de Constantini es Nordelta, un megaproyecto de 1.6 mil hectáreas, a 28 kilómetros de Buenos Aires, que tiene 10 barrios con diferentes perfiles, tres colegios, área de compras, restaurantes y centro médico. Contempla una inversión de unos US$1,000 millones. También forma parte de Nordelta, una fundación creada por Constantini y cuya recaudación beneficia a 5 mil personas que viven en el barrio Las Tunas, cercano al proyecto.
Pero la mejor jugada del empresario-coleccionista fue la compra, en 1991, de la participación de Alpargatas en el Banco Francés, donde hoy es socio del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria. En marzo del 2006, el BBVA Banco Francés tenía, según el Banco Central argentino, US$11,350 millones en depósitos y US$14,900 millones en activos.
Constantini es nombrado por analistas por no temer a los riesgos. Osadía que está en la sangre de su hijo Eduardo Constantini Jr., de 30 años. Con Constantini Filmes cerró un acuerdo con los hermanos Weinstein, ex directores de Miramax, de coproducción de filmes en todo el continente. Para quien desde temprano respira cultura, se hace fácil sentir el olor de los negocios.