HANOI, Vietnam. - Los líderes de APEC dieron su apoyo a las seis naciones que tratan de convencer a Corea del Norte para detener su programa de armas nucleares, y Canadá indicó el sábado que enviará un diplomático a la nación comunista con una advertencia contundente.
La reticencia a interferir en la política interna de otro país se develó al momento de determinar la forma en que los líderes reunidos en esta ciudad podrían expresar su temor ante "una clara amenaza para hacer de la península coreana un sector sin armas atómicas".
Una declaración conjunta aparentemente será emitida, pero parecía hacerse evidente que el pronunciamiento sería tan solo de manera oral, y no integraría la declaración de la reunión anual de APEC, y tampoco parecía contemplarse la posibilidad de que se emita un documento escrito respecto al asusto.
"Hay una declaración, y pienso que está casi acordada", dijo a la prensa el asesor de Seguridad Nacional estadounidense Stephen Hadley en torno al asunto norcoreano, y que según varios países, podría quitarle atención a la reunión, desviándola de los temas económicos hacia aspectos de seguridad.
Añadió que su país está "complacido con la declaración y pienso que será una buena contribución a la diplomacia".
La decisión fue alcanzada en el primer día de la cumbre, que concluirá el domingo por la tarde.
INTENSAS DISCUSIONES
Intensas discusiones se han realizado desde el miércoles en el ámbito de APEC para que Corea del Norte reanude las negociaciones en las que están involucrados Estados Unidos, Corea del Sur, Japón, Rusia, y China.
Canadá informó el sábado que envió a un diplomático a Corea del Norte con una advertencia contundente para que trate de solucionar la crisis, y dijo que su país desea una península coreana sin armas atómicas.
Corea del Norte realizó su primera prueba nuclear subterránea el 9 de octubre.
Corea del Sur no quiere más tensiones con su vecino del norte, y mantiene su política de acercamiento, mientras que Japón y Estados Unidos quieren reforzar las sanciones impuestas por la ONU y aprobadas tras la detonación.
El presidente estadounidense George W. Bush no consiguió del gobierno surcoreano una participación decisiva en la iniciativa de Estados Unidos para promover un plan contra el envío de armas de Corea del Norte por mar.
El presidente de Corea del Sur, Roh Moo-hyun dijo que él y Bush tienen un deseo común "de reforzar la voluntad del mundo a través de las sanciones de la ONU impuestas a Corea del Norte".
"Aprecio la cooperación que hemos recibido de Corea del Sur", dijo Bush.
En tanto, el vocero de la cancillería china Liu Jianchao, dijo que "todas las partes tienen que ser flexibles y permanecer en calma, aplicar un autocontrol y evitar un deterioro de la situación".