Los fusiles M-16 y los fal que usaron los guerrilleros colombianos del M-19 para la toma del Palacio de Justicia de ese país en 1985, fueron de la guardia somocista, aseguró ayer el senador Gustavo Petro.
Petro, quien esta semana confirmó la provisión de armas del FSLN hacia el M-19 para la toma al edificio de Justicia, que acabó con la vida de un centenar de civiles, cambió ayer un poco la versión, y dijo que el origen de las armas sí era nicaragüense, pero que no puede asegurar que las hayan enviado los sandinistas cuando ya estaban en el poder.
“Hay dos tesis al respecto: una que las armas las entregó el FSLN siendo gobierno, y la otra, es que se consiguieron en el mercado negro”, aseguró Petro, quien considera lógico que hubiera sido el sandinismo, con quien el M-19 sostuvo “intensas relaciones” desde su época de insurgencia.
El congresista dijo que no maneja los nombres de las personas que pudieron servir de enlace.
Dijo que tampoco sabe con qué institución nacional se pudo haber coordinado el envío de armas. “Yo era un militante raso, de base en ese entonces”, se justifica Petro, quien se inclina por creer que sí hubo una colaboración de armas entre el FSLN y el M-19.
El político Antonio Navarro Wolf, ex candidato a la Presidencia de Colombia, y ex guerrillero del M-19, dijo que no sabe nada sobre los nexos entre el FSLN y esa guerrilla durante los eventos que refiere Petro. “Yo no sé nada, no tengo ninguna información sobre eso”, aseguró Navarro Wolf, secretario general del partido de izquierda, Polo Democrático Independiente.
En 1985 Nicaragua estaba siendo agredida por la Contra, que era financiada por la CIA, que tendría relaciones con el Cartel de Medellín, según el diputado, quien agrega, que aunque del lado colombiano, el tema no se ha estudiado a fondo, puede ser que ese cartel liderado por Pablo Escobar Gaviria, financiara la destrucción de comunistas en la región, a cambio de continuar con el negocio del narcotráfico.
El congresista, que está investigando esa aventurada tesis, dijo que en Colombia, eso ayudaría a entender el posterior exterminio de los miembros de la Unión Patriótica, UP —el proyecto político de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia)— a manos del narcotráfico.
Esta hipótesis del diputado contradice la versión de John Jairo Velásquez, alias Popeye, el ex brazo derecho de Escobar Gaviria, quien a mediados del año pasado, denunció que hubo nexos entre el FSLN y el cartel de Medellín en los años 80.
Petro recordó que la toma del Palacio de Justicia en Colombia fue hasta cierto punto una imitación de la toma del Palacio Nacional de Nicaragua en 1978, que encabezó Edén Pastora.
“El primer cartel que pegué en mi vida fue uno donde aparecía Edén Pastora con su boina durante la toma de 1978”, afirmó Petro, quien recuerda que él hizo varias operaciones de apoyo previo al triunfo sandinista. Incluso, algunos militantes fueron a combatir allá.
En los 80, el M-19 recibió dos cargamentos de armas vía marítima. Uno de esos desembarcos entró por la Guajira, en el atlántico colombiano frontera con Venezuela.