Dicen que la segunda o tercera parte nunca serán tan buenas como la primera.
Sin embargo, ese viejo dicho esperan borrarlo esta noche el mexicano Erik Morales y el filipino Manny Pacquiao, cuando se encierren nuevamente en el cuadrilátero del Thomas & Mack Center de Las Vegas, Nevada, despertando seguramente el interés del mundo boxístico.
¿Quién prevalecerá? A simple vista, Pacquiao luce favorito, sobre todo porque después de una primera derrota cuestionada por algunos, en una gran presentación de ambos púgiles, en la segunda cita del 21 de enero de este año le dio una lección de boxeo al mexicano, hasta noquearlo técnicamente en 10 asaltos.
Morales nunca había sido superado de esa manera en más de 50 combates profesionales. Pero el “Pacman” lo dejó sin aliento, aprovechando el sobreesfuerzo que realiza el mexicano bajando a la división de los súper plumas.
Con este resultado todo parecía indicar que el retiro de Morales había llegado.
El clásico “no más” aparecía en una gigante pantalla electrónica, de esas que están en la quinta avenida de Nueva York, pero el guerrero azteca siguió en la lucha para vengarse del filipino, uno de los peleadores revelación de los últimos años.
Morales dejó a un lado al entrenador mexicano José Luis López, contratado para esa pelea.
Regresó con su padre José “Olivaritos” Morales, un ex boxeador profesional que había dirigido su carrera desde niño.
Y después de someterse a un riguroso entrenamiento, casi científico, una dieta con los mejores especialistas en la materia para marcar la categoría y una convicción a prueba de fuego laborando arduamente en las montañas del Centro Ceremonial Otomí, espera llevarse una decisión favorable ante Pacquiao.
El filipino, por su parte, es un boxeador nato. Siempre trabaja duro en cada uno de sus compromisos, no enfrenta problemas de peso y esta vez parece llegar en muy buenas condiciones después de someterse a una ardua preparación con el estadounidense Freddy Roach, un entrenador muy popular en el área de Los Ángeles.
La velocidad de Pacquiao, incansable por cierto, es el principal elemento que lo ubican un paso adelante de Morales. El filipino tira golpes desde todos los ángulos imaginable, tiene cierta fortaleza a pesar que viene subiendo desde la división mosca.
Morales llegará a este compromiso con un palmarés de 48-4, 34 nocauts, pero con el mal antecedente de 3 derrotas en sus últimas 4 peleas. En cambio, Pacquiao lo hará con 42-3, dos empates, 33 nocauts y la balanza a su favor.