La Asamblea Constituyente de Bolivia debe resolver esta semana el más candente artículo de su reglamento: la fórmula de votación, entre el 50 por ciento más uno que apoya el oficialismo — y que le permitiría al presidente Evo Morales diseñar una Carta Magna a su medida— o la de dos tercios respaldada por la oposición.
Se trata de la aprobación del último de los 104 artículos de la norma de funcionamiento de la Asamblea instalada hace más de tres meses, pero esta decisión compromete el futuro mismo de la Asamblea: en caso de que prevalezca la tesis del 50 por ciento más uno, esgrimida por el oficialismo, el gobierno puede dominar completamente el temario.
Pero si prevalece la tesis de los dos tercios, será la oposición de derecha la que pueda detener los cambios que el oficialismo propugne.
El Movimiento Al Socialismo (MAS), de Morales, que controla el 54 por ciento de la Constituyente de 255 asambleístas, señaló que daba plazo hasta el miércoles para que defina la fórmula de votación a favor de su planteamiento.
El MAS pretende que los artículos se voten por mayoría simple y que sólo el texto final de la nueva Constitución se defina con el voto de dos tercios, es decir 170 de los 255 asambleístas.
Durante el fin de semana el MAS amenazó en un Congreso partidario con aprobar el artículo sobre la base de su mayoría en la Constituyente si no se llegaba a un acuerdo con las fuerzas opositoras.
La opositora Unidad Nacional (UN, centroderecha) repudió la intimidación oficial y advirtió con aislar al MAS.
“Si el MAS persiste en su actitud, mataría a la Asamblea. La Constituyente se convertiría en un escenario de ajuste de cuentas, de revancha, y saldría sólo lo que quiere ese partido y eso pondría, en los hechos, un candado” al deliberante, temió el líder de la UN, Samuel Doria Medina.