LONDRES. - Las autoridades británicas siguen la pista de casi 30 conjuras terroristas en las que están mezcladas unas 1,600 personas, según la directora del MI5, el organismo de espionaje interno en Gran Bretaña.
Eliza Manningham-Buller dijo que muchos de los sospechosos son terroristas nacidos en Gran Bretaña, que planean matar a sus compatriotas mediante bombas y ataques suicidas.
En una charla difundida el viernes por el organismo, Manningham-Buller indicó que el MI5 desarticuló cinco tramas importantes desde los ataques de julio del 2005 contra el transporte público londinense.
Ante una reducida audiencia de personalidades académicas reunidas el jueves en Londres, Manningham-Buller dijo que las autoridades están al tanto de numerosas conjuras para matar personas y perjudicar nuestra economía.
"¿Que quiero decir por numerosos? ¿Cinco? ¿Diez?, preguntó retóricamente. No, casi 30 que sepamos, de momento".
Agregó que "vemos la utilización de artefactos explosivos caseros improvisados, pero quiero sugerir que mañana utilizarán agentes químicos, bacteriológicos, materiales radiactivos e incluso tecnología nuclear".
Indicó que el MI5 y la policía siguen la pista a más de 200 células en las que están mezcladas más de 1,600 personas que "participan activamente en tramar o facilitar las conjuras terroristas aquí y en el extranjero".
PRIMER CÁLCULO PÚBLICO
Los funcionarios encargados de combatir el terrorismo dijeron que antes habían desenmascarado varias conjuras desde los ataques de julio del 2005, pero este es el primer cálculo público que plantea esa amenaza en opinión del organismo del espionaje nacional británico.
Manningham-Buller, que encabezó el MI5 desde el 2002, dijo que las conjuras con frecuencia están relacionadas con al-Qaida en Pakistán, y mediante esos lazos al-Qaida aporta consejos y entrenamiento a sus operarios mayormente británicos aquí, de forma extensiva y en una escala creciente.
Advirtió que la radicalización, especialmente entre los jóvenes, es uno de los mayores problemas que encaran los investigadores antiterroristas.
El 7 de julio del 2005, cuatro atacantes suicidas mataron a 52 personas en tres vagones del subterráneo y un autobús londinenses. Tres de ellos habían nacido en Gran Bretaña.
En agosto, la policía dijo que desbarató una conjura de una célula terrorista británica para dinamitar aviones transatlánticos en pleno vuelo. Más de 12 personas, todas británicas, aguardan a ser juzgadas en relación con ese caso.
Según Manningham-Buller, la amenaza del terrorismo internacional "es grave, es creciente y nos acompañará, en mi opinión, durante una generación".